El Big data busca quien le entienda

 

Nadie dudaría que Steve Jobs fue un visionario y todos sabemos por qué, también Jeff Bezos, quien lanzó Amazon como una librería en su garaje de Seattle en 1994 y lo transformó en lo que es ahora; el mayor minorista online del mundo. En el mismo país, donde se presentan los nuevos modelos de ordenadores y tablets, capaces de inspirar la última película sobre la vida de Steve, vivía John Mashey quien al igual que los anteriores habla el mismo idioma que Obama. Por aquél entonces John ya se había casado con Angela Hey y discutían porque éste acumulaba demasiados periódicos en el living room, y entre tanto papel y exceso de información, Mr Mashey publicó un artículo titulado Big Data and the Next Wave of Infrastress (Big Data y la próxima ola de Infrastress).

Aunque sus comienzos se sitúan más en la costa Este de Estados Unidos, no tardó mucho en mudarse con Angela a Silicon Valley, siendo ya inevitable declararle el padre del Big data por su temprana visión, en los años noventa, sobre la avalancha de datos que obtendríamos en un futuro y que sería muy difícil de manejar con los instrumentos de gestión que en esos momentos se tenían.

El Big data hoy en día es mencionado en conferencias, charlas y facultades. Yo misma acudí a alguna el año pasado. No salí aterrorizada, pero tenía motivos para ello. Por una parte sentí que mi vida ya no era mía, que había confesado tanto de mi misma en cada click, que creí que no me quedaba ya ningún secreto que llevarme a la tumba. Por otra parte me sentí adulada al saber que existen herramientas muy sofisticadas para transformar los datos de mi conducta y mi persona en conclusiones sobre mí, que servirán para alcanzar objetivos concretos de las empresas. Y por otra parte podía entrar en pánico pensando que estas herramientas y programas de datos masivos y algoritmos podían desafiar los conocimientos profesionales de gestión en el siglo XXI, de la misma manera que la automatización de las fábricas y las cadenas de montaje desafiaron el trabajo de los obreros en el siglo XX.

Pero de qué bondades hablamos para que las empresas demanden cada vez más analistas expertos en Big Data? Las empresas actuales perciben como una oportunidad de negocio la implantación de un sistema de Big Data para entender las necesidades y la opinión de sus clientes, pero no encuentran profesionales que den sentido a esos datos a través de análisis que permitan tomar decisiones acertadas. El reto se produce en el momento en el que comienzan a enfrentarse a unas cantidades y formatos de información con las que nunca antes habían tenido que lidiar, así que es justo lo que predijo Jonh hace algunos años.

No sólo porque no llevo gafas, más bien es mi poca habilidad con los números y los excel lo que me hace confesar que no soy muy apta para esta profesión del presente/futuro.

 

Según FICO (compañía líder en soluciones de analítica), este es el perfil del experto en Big Data que más demanda el mercado actualmente:

 

-Es un experto en alguno de éstos ámbitos: matemáticas, estadística, informática, etcétera.

-Tiene una gran capacidad para la resolución de problemas (Al fin y al cabo el Big Data es un gran problema).

-Los números son su fuerte.

-Es capaz de analizar, resolver y explicar lo que ha visto de manera que los demás lo entiendan sin entrar en conceptos científicos.

-Tiene conocimientos en programación. Es capaz de expresar la información en lenguajes informáticos.

-Se adapta fácilmente a cualquier sector.

 

En cualquier caso, y ya que no seré expert en Big Data y por mucho que me cueste renunciar a ser un professional con un sueldo bruto de 80.000 € anuales, tengo el deber moral de compartir algunas reflexiones que rodean este término.

En un primer momento nos preocupaba y aún nos preocupa, el límite entre la recogida de datos de una persona y la invasión de su privacidad, algo que se ha solucionado con el famoso “permitir” y la aceptación de las cookies que rastrean nuestra navegación por internet.

Ahora, preocupa más que la información que se recolecta sobre nosotros sea utilizada en nuestra contra aunque en su origen no sea este el sentido del Big Data. Es decir, hay un riesgo de que seamos castigados por estas predicciones o conclusiones que prioriza este patron sacado de estos datos, si se descontextualiza y se obvia cierta información intangible para las herramientas del Big Data, al mismo tiempo imprescindible y humana, para ser dueños de esta tecnología y no sus exclavos.

 

Al final según el análisis de este experto tan demandado hoy en día, se van a tomar decisions importantes para las empresas y para el consumidor. El riesgo surge cuando se sobrevalora una métrica o se utiliza un marco de referencia equivocado. Una empresa de seguros de coche siempre debe utilizar los datos de mi comportamiento en la conducción a mi favor y en pro de mi seguridad, pero está en manos de estos analistas utilizarlo en mi contra si quisieran, ya que los datos no crean en si mismos un significado, sino nosotros. Es lícito apelar y destacar que el sentido y valor que se le dé a este análisis siempre sean en pro del bien común para tomar decisiones acertadas. Por eso igual que le pediría a cualquier súper héroe de ficción si me lo encontrara, se me ocurre terminar con la siguiente frase; Big Data, por favor, usa tus poderes para el bien.

 

Photo Credit: <a href=”https://www.flickr.com/photos/62582231@N00/16112294799/”>Jim Kaskade</a> via <a href=”http://compfight.com”>Compfight</a> <a href=”https://www.flickr.com/help/general/#147″>cc</a>

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Almudena Pardilla Fdez

Estudié Periodismo pero la vida me ha redirigido al mundo de los medios y su mayor fuente de financiación; la publicidad. Conjugar esto con mi gusto por lo internacional y global me ha convertido en una gestora de medios internacionales desde hace siete años. Ante todo soy aprendiz casi antes de que Malú sacara su gran éxito, pero a diferencia de ella, yo aún y siempre, sigo aprendiendo.

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2 Respuestas

  1. ¡¡ Pufff…. !! menudo debate has planteado.
    Coincido totalmente en tu reflexión, incluido tu ruego final, ya que como diría el padre de Spiderman “Todo super poder conlleva una gran responsabilidad”.
    Sin embargo, y volviendo a los super héroes, conviene recordar que al igual que ellos tienen super poderes sus oponentes también los tienen; mucho me temo que para cada buen uso aparecerá otro contrario, o viceversa.
    Esto de la lucha entre el bien y el mal lleva muchos años y creo que no pasará de moda nunca.
    Buen artículo.
    Felicidades.

    • Almudena Pardilla Fdez dice:

      Gracias Antonio, es justo lo que dices, cómo hacer buen uso de nuestras herramientas e interpretaciones, por eso nunca está de más apelar a la responsabilidad en el trabajo, que en mayor o menor medida tienen todos los trabajos. Gracias por tu comentario!! Un abrazo

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