¿Queda mucho para erradicar el machismo? Es que tengo que trabajar

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Cuando eres una persona que lleva 20 años trabajando en un ambiente de igualdad laboral es difícil enfrentarse a una cuestión de machismo cultural en el trabajo. Como habréis atisbado, mi post de hoy no es de marketing sino más bien de experiencias vividas en mi último año.

 

Vayamos por partes. Os he dicho que trabajaba en una situación de igualdad en el trabajo, es decir, desempeñaba las mismas funciones que mis compañeros y jamás, repito jamás, he vivido una situación de contestaciones inaceptables, sexualmente ofensivas, ni mucho menos acoso, por lo que hasta ahora tengo la gran fortuna de trabajar en un ambiente con igualdad de deberes y derechos.

 

En lo que a paridad se refiere, ya es otra cosa muy distinta. En este campo aún me queda mucho por recorrer y experimentar. La mayor parte de mi carrera la he desarrollado en un ambiente en el que estaba en clara desventaja, en la mayoría de las reuniones era la única mujer de un equipo de 11 personas.

 

¿qué ocurre cuando una persona que ha vivido en una cultura donde las mujeres trabajan y son CEOs de sus propias empresas, se introduce a nivel laboral, en una cultura donde hay grandes diferencias entre hombres y mujeres?

 

Pues lo primero de todo te sorprende plasmar en la vida real algo que ves en las noticias y es que hay muchas culturas en el mundo donde, a estas alturas de siglo, las mujeres y los hombres no son iguales.

 

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También es verdad que la situación la pinta en calva, una mujer que crea una empresa con carácter internacional y que va dirigida a países en los que la religión principal es desigual. Era difícil no encontrarme en una coyuntura de estas características. Pero es muy chocante estar reunida con tres miembros de una misma compañía de una cultura distinta a tuya y que el CEO te pregunte, mirándote a los ojos, que quién es tu jefe, porque en su país de origen se considera que las relaciones comerciales las deben de llevar entre hombres. Si a esto le sumamos que dos minutos más tarde me preguntó que cuántos hombres había trabajando en la oficina de España, eso ya ¡clama al cielo!

 

Pero cuando una pregunta es irreverente se merece una respuesta irreverente y la mía no se quedó atrás “a mi no me dirigen, yo dirijo”, dije. (modo orgullo ON). Por sorprendente que parezca esta respuesta recondujo la reunión a su objetivo inicial.

 

Honestamente debo deciros que salí bastante ojiplática de esa reunión además de muy desconcertada.

Y no deja de ser una situación curiosa porque en España, esta misma cultura, está bastante más desarrollada que en sus países de origen y de hecho hay muchas mujeres ocupando puestos de Presidencia y Dirección en asociaciones y empresas privadas.

 

Después de analizar mucho esta reunión, me doy cuenta de que realmente esas palabras eran más una advertencia de lo que me iba a encontrar. Me explico, las tres personas que estaban enfrente mía eran gente que lleva trabajando en Europa y USA mas de 15 años, eso me hace pensar, y el tiempo me lo ha demostrado, que son absolutamente conocedores de la situación laboral de la mujer fuera de su país y además la comparten. La advertencia real de sus palabras era porque si yo iba a cerrar los acuerdos a sus oficinas centrales, en sus países y con sus costumbres, si que me iba a encontrar con la necesidad de una figura masculina para cerrarlos. (Suerte que mi socio a nivel internacional es hombre).

 

¡Vamos a respetarnos y a trabajar que para eso nos hemos reunido! Click Para Twittear

 

Creo sinceramente que, en lo que a relaciones internacionales se refiere, hay un gran escalón educacional//cultural que de alguna forma hay que disminuir.  Entiendo que las culturas no las cambia una sola persona, ni tampoco alguien que no pertenece a ella pero si te estás relacionando en un país más desarrollado que el tuyo en ese sentido y tienes intereses comerciales también deberás adaptarte, ¿no? Os lo dejo en el aire para que le deis un vuelta…

 

Pues bien, habiendo vivido estas situaciones he de deciros que me reafirmo en mi pensamiento de que las mujeres pueden y deben realizar el mismo trabajo intelectual que los hombres, que no es lo mismo que ser feminista, sino creer en una igualdad ya que lo único que puede hacer es beneficiar a la sociedad.

 

Así que os dejo un claim final de mi post,

¡Vamos a respetarnos y a trabajar que para eso nos hemos reunido!

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Leticia Calleja

Cofundadora de Infinitopuntocero. Consciente de que los que trabajamos en Marketing Online, en el sentido más amplio de la profesión, somos, en parte, responsables del cambio generacional a la era digital. No compramos como nuestros padres, no manejamos la información como lo harán nuestros hijos.

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