El valor subjetivo de las cosas

Espero que esta lucha que mantenemos los antivirales y yo contra una infección vírica que se me ha complicado, no me trastorne más allá de un sopor aceptable que siempre tengo conmigo. Digo esto porque estoy convencida de que por muy vigilantes y atentos que estemos, llegado el caso, no seremos conscientes de que estemos perdiendo la cabeza ¿o sí?  y  tal y como está planteado el mundo, de verdad os digo, es para perderla.

Resulta difícil vivir en esta vida, donde la mayoría de las cosas importantes son intangibles, como el amor, la salud, la amistad, el cariño, las emociones, un perfume o las marcas y así numerosas veces nos distraemos con un enfoque material y a corto plazo en nuestro día a día, que hace que nos compliquemos la vida. Hablando de la habilidad prodigiosa que tenemos para hacer las cosas difíciles, me asalta el exceso de materialidad y matemáticas convertidos en credos por algunas personas y que me tocó vivir de cerca cuando conviví con un defensor a ultranza de lo material y la belleza palpable. Su frustración era constante, realmente no quería vivir en este caos de existencia y se empeñaba en cambiarme para que me alejara de todos los defectos que me hacen única y me acercara siguiendo los pasos que él me marcaba, convencida y con exigida sonrisa, a su idea de mujer perfecta.

Hecho este paréntesis, lo que pretendo transmitir es una reflexión que Rory Sutherland, gurú de la publicidad, expuso en una de sus conferencias TED hace algunos años, sobre el valor subjetivo de las cosas, ese valor que muchas veces es percibido igual de satisfactorio o incluso  más, que su valor real y la idea de trabajar en nuestro día a día resolviendo los problemas trabajando en la percepción de las cosas y no en las cosas en si mismas.

Llevado a mi terreno de los medios de comunicación, asisto como espectadora a este trabajo de cambiar la percepción de los mismos con campañas de publicidad y la resolución exitosa de este cambio, sin alterar ni un ápice su naturaleza ni su modus operandi. Como ejemplo actual, la campaña de Le Figaro en Francia para mostrarnos un grupo editorial que apoya las políticas y pensamientos de derechas pero modernizado, mas cerca de los jóvenes y alejado de ideas viejas y obsoletas. Se trata de que Le Figaro sea percibido cómo un diario más actual, trabajando en la imagen que proyecta y no en ningún cambio estructural o editorial.

Cuantas cosas podríamos cambiar, cuantos problemas podríamos resolver, si lo pensamos bien, cambiando el valor intangible de nuestro trabajo, de un viaje, una relación y no los hechos en si mismos. Es algo que sabemos, no es nada nuevo, sin embargo lo olvidamos, y dejamos de  jugar con la asociación de las cosas, ese lazo que enriquece un elemento singular y lo convierte y multiplica cual influenciador social, en algo fuerte y poderoso, lleno de potencial. Es en ese área donde más herramientas tenemos y donde vemos la parte humana de la publicidad, la que trabaja justo ahí, en  la amígdala cerebral,  esa pequeña estructura situada en el interior de los lóbulos temporales de cerebro y  que mágicamente nos hace creer que un viaje fue más corto que otro simplemente porque emocionalmente lo hemos vivido de otra manera.

Mientras escribo, leo una noticia sobre la marca España, esto daría para muchos debates. Se acaba de aprobar el plan Anual de Acción Exterior de la Marca España 2015. Personalmente no confío mucho si me paro a ver las acciones y medidas tomadas en los dos planes anteriores, espero que esta vez se trabaje de manera conjunta en lo que nuestro país puede ofrecer (valor real) y sobre todo en el conjunto de ideas (valor subjetivo)  que han de surgir cuando se nombra a España fuera de nuestras fronteras. No se trata de vender humo, ni motos sin ruedas, sino de un trabajo enfocado en un cambio lento pero seguro, que también necesita de una estrategia clara donde el objetivo no sea cuantificable sino abstracto y con una fuerza similar a la de cualquier placebo.

Aquí dejo esta reflexión en voz alta, para que cada uno determine en qué áreas es posible trabajar en esa parte de la realidad, la que no requiere de ningún cambio de producto ni lanzamiento de línea, la que demanda ingenio, creatividad, trabajo y como no, algo de valentía.

Photo Credit imagen cabecera:  Compfight via a href

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Almudena Pardilla Fdez

Estudié Periodismo pero la vida me ha redirigido al mundo de los medios y su mayor fuente de financiación; la publicidad. Conjugar esto con mi gusto por lo internacional y global me ha convertido en una gestora de medios internacionales desde hace siete años. Ante todo soy aprendiz casi antes de que Malú sacara su gran éxito, pero a diferencia de ella, yo aún y siempre, sigo aprendiendo.

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2 Respuestas

  1. palcazar@hearst.es' Pilar dice:

    Bellísima reflexión! En pleno boom de Internet, donde se impone el pago por resultados (bastante cuestionable, por cierto), se olvida el valor de la marca. Enhorabuena.

    • Almudena Pardilla Fdez dice:

      Hola Pilar!! Muchas gracias por tu comentario y más viniendo de una escritora consolidada y con una amplia trayectoria y experiencia en empresas, emprendedores y marcas. Me alegro te haya gustado, un abrazo.

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