Has experimentado el JOMO?

Photo credit: Almudena Pardilla.

Estas Navidades, antes de que la gripe me atrapara en sus fauces, grande y grave como un oso en los bosques de Canadá y justo cuando el calendario no da de sí ante tanta comida, cena y evento, había seleccionado los acontecimientos a los que acudir y me encontré en un cocktail de empresa donde volví a ver a gente a la que sólo había visto una vez en un año. Pronto la conversación derivó en lo ocupados que estamos, en lo esclavos que somos del trabajo y la tecnología y en lo maravilloso que sería el mundo si volviésemos a vivir en el pasado, donde el tiempo en familia no sufría distracciones y los fines de semana y vacaciones eran realmente desconectar de todo. Yo no estuve de acuerdo, todos se quedaron sorprendidos cuando declaré lo feliz que estaba yo con mis dispositivos, aplicaciones y conexiones múltiples que me conectan a mis redes de afecto que he reconstruido una vez he vuelto a la soltería, así que confesé la escena que muchas veces inventé en mi cabeza cuando en otro tiempo, nuestro modo de comunicarnos era únicamente un teléfono fijo en casa y si no lo atendías a las cinco llamadas, se activaba el protocolo de “algo malo le está pasando”. En esta escena inventada, una noche me acuesto y silenciosa no despierto, pasan los días y sólo mi jefa me echa en falta porque no he dado señales de vida desde el viernes. El miércoles, una brigada de la policía derriba la puerta con sus perros y me encuentran sin respiración cual bella durmiente.
Ahora con toda mi conectividad social activada, eso no pasaría, el mismo lunes la policía estaría llamando a mi puerta.

A simple vista, todos podrían decir que sufro de FOMO, término popularizado por Caterina Fake, una de las fundadoras de Flickr, cuyas siglas corresponden a “Fear of missing out” o temor a quedar excluida socialmente, pero os aseguro que no, que sólo soy una defensora acérrima a que aceptemos nuestras responsabilidades con todo y en el caso de la tecnología y redes sociales, hagamos un buen uso de ellas y sepamos marcarlo con el estandarte del equilibrio, igual que es necesario hacerlo en otras áreas de nuestra vida, que nada ni nadie por si solo tiene la capacidad de influirnos o decidir por nosotros, sino que es nuestra decisión la que les otorga ese poder y eso sí está en nuestras manos.

Tanto es así que he querido rescatar el término que contrarresta a FOMO, que no es otro que JOMO, “Joy of missing out” , término acuñado por Anil Dash para describir el disfrute de perderse, de desconectar con lo habitual y conectar con el proceso creativo que permanece escondido como un niño desatendido, ante tanta actividad y multitarea.

Contradictoriamente hay aplicaciones moviles y páginas web que te ayudan, una que yo he experimentado es “headspace”, incluso te avisa de tus momentos de meditación en el móvil y te anima a que tengas ese momento de calma que te va a proporcionar mucho.

Todos sabemos que las versiones “unplugged” de las canciones son las mejores, es su interpretación más pura, sin distracciones electrónicas, ni ruidos. Quiero aquí defender la necesidad de que de tanto en tanto, nos adaptemos a un tiempo y espacio blancos y limpios de químicos digitales, la planificación de una dieta detox digital y que seamos capaces de vivirla de una manera positiva, no como un sacrificio, sino con la alegría del que hace sitio en casa y disfruta con el espacio que va encontrando, porque si tu cabeza está al máximo de su ocupación, no hay lugar para la claridad ni la coherencia.

 

Fotografía

Photo Credit: Nukamari via Compfight cc

 

Quizás al principio entres en pánico, he de decir que nunca será igual cómo cuando pierdes el móvil, recuerdo ese día cómo uno de los más terroríficos que he vivido. Sin embargo tu detox digital es programable y puedes adelantarte y avisar. Una vez estás inmerso en ella y desconectas, descubres qué es lo realmente importante.

Os dejo tres ideas para comenzar este retiro, podrían ser:

-Hacer un momento Zen antes de encender el ordenador por las mañanas y tomar consciencia de tu imagen en la oscuridad de la pantalla.
-Ralentizar tu ritmo y focalizar más.
-Reconectar con la realidad, una charla con un amigo o un paseo donde puedas mirar el paisaje.

Y como la música es quien me habla siempre, quiero descubriros esta canción y si ya la conocéis, recordarla con vosotros, “Slow” de Leonard Cohen y su magnífico estribillo:

It’s not because I’m old
It’s not because I’m dead
I’ve always liked it slow
That’s what my mama said

Que disfrutéis!

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Almudena Pardilla Fdez

Estudié Periodismo pero la vida me ha redirigido al mundo de los medios y su mayor fuente de financiación; la publicidad. Conjugar esto con mi gusto por lo internacional y global me ha convertido en una gestora de medios internacionales desde hace siete años. Ante todo soy aprendiz casi antes de que Malú sacara su gran éxito, pero a diferencia de ella, yo aún y siempre, sigo aprendiendo.

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2 Respuestas

  1. Me ha gustado mucho tu punto de vista y me ha traído a la mente una excelente charla que disfruté este pasado sábado.
    La ponente, Silvia Leal, supo hacernos ver las bondades de la meditación creativa.
    El vídeo en cuestión se publicará en unos días, afortunadamente me autorizaron a grabarlo íntegramente y cuando esté con mucho gusto te lo enviaré por privado. Así evitamos ser tachados de spam.
    No obstante te invito a visitar este enlace http://www.womenalia.com/es/blogs/ingenio-y-pasion-para-comerse-el-mundo/los-cuatro-must-del-ingenio-must1 donde se recogen algunas de sus tesis. Creo que te gustará descubrir las publicaciones de Silvia.
    Muchas gracias por tu articulo.

    • Almudena Pardilla Fdez dice:

      Hola Antonio,
      Muchas gracias por tu comentario y por introducirme en el mundo de Silvia Leal, sin duda visitaré el enlace en cuanto pueda para verlo con calma. Hay charlas que son un auténtico tesoro, una vez nos han alimentado, ya es labor nuestra poner el conocimiento en práctica.
      Gracias de nuevo.
      un abrazo
      Almudena

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