Infoxicación: fracaso escolar y laboral

A raíz del estupendo post Nativos digitales y analfabetos funcionales que Vega Pérez-Chirinos escribió hace unas semanas, recordé una anécdota personal que me gustaría compartir con vosotros. Hace 8 años cursé un Master en Gestión de contenidos digitales en la Universidad de Barcelona. Sé que os va a costar, pero intentad imaginaros cómo era vuestra vida hace 8 años: de entrada, olvidaros de los smartphones y las tablets. Sí, sé que es difícil pero haced un intento. Nada de redes sociales en España, aunque estábamos todos enganchados al Messenger y a los foros.

En este contexto, imaginad un aula real con varios alumnos que asistíamos a unas clases introductorias al Master ya que éste estaba muy relacionado con la Biblioteconomía y los que veníamos de otras disciplinas teníamos que ponernos al día. Recuerdo con cariño esas clases en las que aprendíamos a realizar búsquedas, a reelaborarlas, a categorizar contenidos y a ver cómo las instituciones y bibliotecas más importantes del mundo clasificaban el conocimiento. Lo cierto es que, interiormente, pensaba que lo que me explicaban sobre cómo realizar búsquedas era una tarea que realizaba diariamente con Google y no entendía la importancia de estos procesos.

Resultados de Google

8 años más tarde, me atrevo a afirmar que todos los colegios del mundo deberían tener una asignatura así. Pensemos en nuestros hijos o los hijos de nuestros amigos y familiares. Son los llamados nativos digitales, un término acuñado para describir a toda una generación que ha nacido en el Primer mundo con un acceso ilimitado a la información. A toda la información.

Si echamos la vista atrás, no mucho, solo 20 años, os daréis cuenta de que hemos pasado de consultar la enciclopedia y las fichas de las bibliotecas a tener acceso en todo momento, gracias a los dispositivos móviles, a toda la información que podamos necesitar. Hemos vivido en menos de 20 años una revolución del conocimiento. Lo que a simple vista es algo muy positivo y ventajoso para el ser humano no lo es tanto si reflexionamos sobre si realmente somos capaces de localizar lo que buscamos y digo más, sobre si la información que conseguimos es veraz y relevante para nosotros. Por eso las voces más críticas hablan de infoxicación, que se define como el exceso de información al que estamos sometidos los usuarios hiperconectados. Este concepto es más sencillo de comprender si pensamos en la gran cantidad de información que recibimos diariamente y en la incapacidad que tenemos de gestionarla correctamente. No es un defecto del ser humano, es un límite normal y razonable ante este exceso de conocimiento.

Como educadores y padres tenemos que ser conscientes de que la facilidad que tienen los nativos digitales para adaptarse a las nuevas tecnologías y emplear correctamente estas herramientas, de manera más intuitiva que nosotros, no les hace más inteligentes. Es fantástico que sepan hacerlo, claro que sí, pero es muy importante que entiendan que no toda la información y el conocimiento que reciben es válido y veraz. Es nuestra labor enseñarles a ser críticos y, especialmente, a saber localizar la información que realmente necesitan.

Estudiantes en biblioteca

Photo Credit: college.library via Compfight cc

Pensad que durante muchísimos años ha existido una disciplina, la biblioteconomía, encargada de gestionar el conocimiento humano. Sus principales actividades han sido:

  • La clasificación
  • La indexación
  • La descripción del contenido
  • El almacenamiento de la información

Han sido los mediadores entre el conocimiento y el ser humano para que a éste no le resulte abrumador la cantidad de información de la que dispone.

Si volvéis a leer la descripción de las actividades de los profesionales de la biblioteconomía os daréis cuenta de que todas estas tareas las realizan actualmente los usuarios y los sistemas, que no son especialistas en gestionar el conocimiento. Por ese motivo, debemos formarnos desde pequeños en tareas tan importantes como resumir textos, categorizar ideas, extraer los temas principales, organizar la información, entender qué ideas son las principales y las secundarias porque es una labor que realizamos diariamente y de la que depende que tengamos éxito en nuestras tareas.

Es muy preocupante ver que una gran cantidad de personas no tienen comprensión lectora; son incapaces de entender y extraer las ideas principales de textos, vídeos e imágenes; no saben plantear correctamente búsquedas y además tienen un altísimo índice de abandono, tanto en lecturas como en búsquedas de información. Son incapaces de encontrar la información que buscan; etiquetan de forma incorrecta imágenes, vídeos y textos y no pueden crear categorías lógicas para organizar la información.

Todas estas carencias conllevan el fracaso escolar y el fracaso laboral, porque, en un mundo en el que la información nos inunda no disponen de las herramientas adecuadas para realizar las tareas más sencillas del día a día en la gestión del conocimiento. De ahí la importancia de una educación que sepa formarnos, desde pequeños, para que podamos navegar en el mar de la información sin ahogarnos. Al fin y al cabo, es algo que nos va a beneficiar a todos.

Imagen de portada: Shlomit Wolf vía Unplash
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Olga Lareo Sebastián

Licenciada en periodismo, trabajo como profesora en Fundación UNED de Community Management y Social Media Marketing. Adicta a las redes sociales, ¿hablamos? 🙂

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