¿Por qué los medios de comunicación odian a los YouTubers?

Fiesta YouTubers España

Algunos medios de comunicación tienen una cruzada contra los YouTubers, esos usuarios de YouTube que simplemente se dedican a crear contenido con el fin de entretener a otros.

Por eso la pregunta parece obvia: ¿cuáles son los motivos por los que los medios de comunicación desprecian el contenido audiovisual de los YouTubers? En este artículo pretendo indagar sobre la incapacidad de una gran parte de la sociedad para entender lo que han supuesto los Medios Sociales en todos los ámbitos de la sociedad y el conocimiento, el cambio en el paradigma de la comunicación que ha llegado de la mano de los Medios Sociales y alertar a todas las personas que se están quedando fuera por voluntad propia de que corren el riesgo de quedar excluidos de una forma de comunicación y conocimiento que ha llegado para quedarse. Como dijo el gran Alvin Toffler en su libro La tercera ola: “Un analfabeto será aquel que no sepa dónde ir a buscar la información que requiere en un momento dado para resolver una problemática concreta. La persona formada no lo será a base de conocimientos inamovibles que posea en su mente, sino en función de sus capacidades para conocer lo que precise en cada momento“.

Vamos a lo básico. Desde el nacimiento de la imprenta de Gutemberg en 1455 el modelo de comunicación había permanecido inalterable:

Emisor- mensaje- receptor

Este modelo es muy sencillo de comprender: tenemos un emisor que transmite un mensaje a uno o varios receptores. Pensemos simplemente en la impresión de un libro. Este modelo comunicativo, como decía, estuvo vigente hasta la llegada de la web 2.0 y los Medios Sociales, que revolucionaron un modelo que no había cambiado en 500 años.

La web 2.0 y los Medios Sociales pueden definirse con dos términos clave, que los separan de sus hermanos mayores, los medios de comunicación tradicionales: interacción y multidireccionalidad. Así, en este nuevo modelo vemos:

Emisor- mensaje- receptor/emisor- nuevo mensaje/mismo mensaje/ interacción con el primer emisor- nuevos receptores que a su vez pueden mantener o modificar el primer o segundo mensaje

Y así podríamos continuar ad infinitum. Para que se entienda mejor este nuevo modelo, pongamos un ejemplo con Twitter: yo puedo leer un tuit de un diario de información general y como receptora puedo:

  • Redifundir el mensaje (retuitearlo) a mis seguidores (nuevos receptores).
  • Modificar el mensaje expresando mi punto de vista y redifundirlo.
  • Interpelar al emisor del mensaje si no estoy de acuerdo, si quiero plantear una duda o si quiero mostrar mi conformidad.

Hablamos de interacción porque el receptor, por primera vez en la historia de la comunicación de masas puede responder al emisor y esperar una respuesta de éste. Hablamos de multidireccionalidad (bidireccional no me parece un término que haga justicia a este nuevo modelo) porque como hemos visto con el ejemplo de Twitter, las posibilidades de comunicación son múltiples en todas las direcciones.

Y tal vez podamos empezar a entender porque los medios de comunicación tradicionales tienen miedo. Y con razón. Su modelo comunicativo está destinado a desaparecer en favor de uno mucho más democrático y que por primera vez, gracias a los bajos costes de las nuevas tecnologías y a lo fáciles y sencillos que los Medios Sociales son de emplear, da voz a muchos colectivos que siempre habían quedado fuera de los medios de comunicación tradicionales.

Dentro de este nuevo modelo comunicativo hay otro fenómeno destacable: aparecen nuevos perfiles profesionales. Y ya no hablo de los Community Managers, de los Social Media Strategist, los especialistas en SEO o SEM o de otros perfiles de marketing y comunicación necesarios para que las marcas puedan sacar el máximo partido a los Medios Sociales, si no de usuarios que crean su propio contenido y que encuentran un público que está interesado en él. Hay muchos casos: los bloguers, los instagramers, los tuiteros y sí, también los YouTubers.

ElRubius y Mangel YouTubers

Los YouTubers son personas que se dedican a producir contenido propio en su canal de YouTube para subirlo y difundirlo. Este contenido es diverso; tal vez te suenen YouTubers de repostería que se han hecho famosos (caso Alma Obregon), o YouTubers de belleza que dan consejos, recomendaciones o pasos a pasos sobre cómo conseguir un determinado look, pero si consultamos la lista de los 10 YouTubers españoles con más suscriptores en su canal (suscriptores, es decir, gente que les sigue y que recibe notificaciones cada vez que éstos suben un nuevo vídeo) verás que todos son gamers (es decir, jugadores de videojuegos) que se dedican a grabar sus partidas y que posteriormente las editan, añaden audio y las suben a su canal.

Desde hace ya bastante tiempo, el YouTuber español más famoso, con más suscriptores y reproducciones en sus vídeos es ElRubiusOMG, un chaval que tiene una auténtica legión de seguidores, más de 17 millones de personas. ElRubius se dedica a subir vídeos de partidas de videojuegos pero siempre con un toque de humor. Muchas veces también hace otro tipo de vídeos exclusivamente de humor o explicando aspectos personales de su vida. Con 17 millones de seguidores y más de 3 billones y medio de visualizaciones en sus vídeos, los medios de comunicación han querido hacerse eco de este fenómeno. Hasta aquí no hay ningún problema. El problema empieza cuando te das cuenta de que algunas de las personas que trabajan para los medios de comunicación se toman a broma esta nueva manera de consumo audiovisual que, insisto, ha llegado para quedarse. Pero si además te das cuenta de que les tratan con desprecio y de que, por ser incapaces de entender este fenómeno, los dejan a la altura del betún, sí que puedo decir claramente: señores, tienen ustedes un problema muy grave.

En este enlace os dejo la entrevista que un periodista de El Mundo le hizo a este chico, a ElRubius (verdadero nombre, Rubén Doblas) para que os hagáis una idea. Creo que ningún periodista debería jactarse de tener un desconocimiento casi absoluto de la actividad a la que se dedica la persona a la que va a entrevistar, pero si además, tiene la oportunidad de hablar con una persona que ha supuesto un auténtico fenómeno en YouTube España creo que el tono paternalista y soberbio sobra.

El principal problema es la manera en que algunos medios de comunicación abordan estos temas: no ven una oportunidad de conocer un mundo que se les escapa de su conocimiento sino una ocasión de humillar a una persona que se dedica a una actividad que desconocen. De la misma manera que el paradigma comunicativo ha cambiado con la llegada de los Medios Sociales, la comunicación audiovisual ha sufrido también una revolución tanto en la manera de elaborar el mensaje, como en las nuevas formas de consumo.

Creo que no descubro la penicilina si digo que dentro de 20, 30 o 50 años la gente no verá la tele. O al menos, no verá la televisión de la manera en que la conocemos ahora. Hace poco llegó Netflix a España y esta claro que, a pesar de que su catálogo no es tan extenso con el que tiene en EEUU por diversas cuestiones que no vienen al caso, parece que este nuevo modelo de televisión en streaming se terminará implantando. Un modelo que además permite la visualización en múltiples dispositivos móviles, que como vemos cada día, son el futuro. Ya comenté en mi anterior post, que la plataforma de stream Twitch cada vez tiene más adeptos y que muchísimas personas consumen ahora contenido creado por otros usuarios (caso YouTubers, por ejemplo). Por eso, si estás fuera o no conoces estas tendencias, tal vez por edad, tal vez porque hasta ahora no te han interesado, creo que sería importante que al menos fueras consciente de que existen. Y es de sabios también ser consciente de la importancia de cosas que desconocemos, por mucho que seas un periodista de El Mundo que sigue utilizando la cartilla para sacar dinero y que no tiene cuenta de Facebook (¿Eso es algo de lo que sentirse orgulloso?).

Hay un lenguaje audiovisual propio de los YouTubers. Crear, guionizar y editar este tipo de vídeos para conseguir que el usuario se quede desde el principio hasta el final del vídeo no es nada sencillo. Por eso se me antoja absurdo que un periodista no pregunte acerca del ritmo, la duración o el guión que siguen los vídeos del YouTuber más famoso de España. Porque ser YouTuber es un trabajo y porque no todos tenemos los conocimientos ni el saber hacer necesarios para crear un canal de YouTube, llenarlo de contenido y conseguir que nos sigan ni 100 personas. No hablemos ya de 17 millones. De hecho, ya se han escrito artículos fascinantes hablando de los elementos en común en el lenguaje audiovisual de los YouTubers.

Como os podéis imaginar, después de que lo pusieran a caldo, ElRubius respondió en su propio canal, para dar su versión de lo sucedido en la entrevista. ¡Cómo es la vida! Seguramente a raíz de este vídeo el enlace de la entrevista tuvo más visitas de las que habrían podido imaginar en este diario online.

 

Pero más allá de esta polémica concreta, subyace este desprecio general por parte de ciertos medios de comunicación, este menosprecio al trabajo que los YouTubers realizan o esta voluntad de escandalizarse por lo que cobran. Siempre les preguntan esto, no falla. Cualquier entrevista que busquéis, veréis que el cuánto cobran es una pregunta fija. ¿Por qué? Pues para buscar el titular “chico de 25 años gana X euros al mes por hacer vídeos diciendo tonterías“. Que quede una cosa clara: te pueden gustar o no te pueden gustar los YouTubers. Pueden hacerte gracia o no hacértela, pero es exactamente lo mismo que cuando vas a ver un monólogo, ¿no? ¿Os es que nos reímos con todos? ¿A los monologuistas también les preguntan con tanta insistencia cuánto cobran? No. ¿Y si tienen un caché alto alguien se escandaliza? No, porque “es que es Leo Harlem o Dani Rovira”, se justifican. Pues hay que entender que los YouTubers tienen un target concreto que se merece el mismo respeto.

Poco después de esta polémica con la infame entrevista de El Mundo, otro YouTuber, Wismichu, con casi 4 millones de suscriptores fue Trend Topic (tendencia) en Twitter y noticia en varios medios de comunicación por ofrecer un espectáculo en vivo con contenido sexual ante menores de edad. Su canal de YouTube trata, a modo de humor, contenidos diversos que por el tipo de lenguaje seguramente no será adecuado para menores pero este chico no ha hecho nada más que trasladar el contenido de su canal, de sus vídeos, a un espectáculo en directo en un teatro. Sí, efectivamente, algunos YouTubers son tan famosos entre los adolescentes en España que llenan teatros y hacen giras por ciudades españolas. Aquí el problema radica en el desconocimiento de los padres del contenido que consumen sus hijos. Si esta señora que denunció este caso lleva a sus retoños de 10 y 12 años a un espectáculo y termina escandalizada por el contenido igual lo que debería de hacer es controlar lo que ven sus hijos en internet o Medios Sociales y, ya de paso, enterarse de qué va el show antes de comprar las entradas. Como dijo el propio YouTuber afectado: “yo creo ese contenido para internet, no para un target específico, no puedo controlar quien ve mis vídeos y quien no.

 

Una labor muy importante que deben ejercer los padres es ser responsables de lo que sus hijos ven o hacen en el online, igual que pasaba antes de internet cuando tus padres no te dejaban leer determinadas novelas, revistas, o ver según qué películas o programas de televisión porque no eran adecuadas para tu edad. El problema, como decía al principio del post, es que hay una parte de la población que se está quedando al margen de estas nuevas formas de comunicación nacidas con los Medios Sociales y esta ignorancia no va hacer que dejen de existir, que desaparezcan. Ya hay una generación, llamada milennials, que ha nacido y crecido con los Medios Sociales y las nuevas tecnologías de la comunicación. Son precisamente estos nativos digitales los que consumen muchísimo contenido audiovisual online. Por eso es importante ser consciente de los cambios en los modelos de comunicación del mundo en que vivimos.

 

 

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Olga Lareo Sebastián

Licenciada en periodismo, trabajo como profesora en Fundación UNED de Community Management y Social Media Marketing. Adicta a las redes sociales, ¿hablamos? 🙂

3 Respuestas

  1. savuka@alapatalallana.com' Savuka dice:

    Me ha encantado tu artículo, Olga. Creo que “lo has clavado”. Y encima no tienes miedo de escribir un post (más o menos) largo para explicar bien todo lo que tienes que decir, sin miedo de superar las dimensiones que les gustan a los buscadores. Chapó.

    • Olga Lareo Sebastián dice:

      ¡Hola Savuka!

      Me alegro muchísimo de que te haya gustado. 🙂 La verdad es que después de las últimas polémicas me apetecía mucho dar una visión acerca de estas nuevas formas de consumo audiovisual que son menospreciadas por algunos sectores.
      ¡Un saludo! 🙂

  2. Un post muy interesante en el que estoy prácticamente de acuerdo en todo, sin embargo a la hora de “juzgar” al periodista por su falta de conocimiento o interés por el entrevistado. Me he puesto un momento en su lugar. Y quizá la diferencia generacional (a la hora de manejar las RRSS que para algunos de nosotros han llegado un poco tarde, que no por la diferencia de edad) me ha hecho reflexionar sobre algo que considero muy importante, para explicar este “fenómeno” impresionante e increíble de los Youtubers.

    Y es lo siguiente: una persona joven sana (que nosotros sepamos no tiene ninguna enfermedad ni incapacidad física que le dificulte el movimiento)): no haga deporte, se alimente como él bien dice de “comida basura”, no estudie, ni lea, ni salga apenas de casa…

    A mí me genera un poco de inquietud porque arrasa entre los más jóvenes y abalo el comentario con algo personal.
    El otro día mi sobrino de 8 años, a las siete de la tarde fui a visitarle y me le encontré debajo de su cama (sus hermanas más mayores que él, hacían los deberes y su padre trabajaba en su despacho) escuchando un video de “El Rubios”. Efectivamente trataba de un video juego y el niño ni si quiera miraba la tablet sobre la que se proyectaba. Estaba absorto escuchándole hablar. Yo me quedé muy sorprendida y el pregunté qué hacía. No me supo muy bien responder. Le pregunté de nuevo de que trataba lo que estaba viendo. Él me sonrió y un poco “apurado” me respondió: tía, déjame que me gusta lo que dice.

    Cuando regresaba más tarde a casa, reflexioné sobre la escena que acababa de vivir con mi sobrino y pensé que probablemente todos estos chavales que alcanzan a ser 17 millones de seguidores se sienten “solos”, muy solos y que aparté del contenido del vídeo, de la grabación, edición, de lo que cuenta el youtuber.

    Lo que está claro es que este Youtuber está llenando un vacío inmenso en todos estos jóvenes que sin duda se sienten identificados, a parte de por su “profesionalidad”, su lenguaje directo, sencillo, empático .Este joven les engancha porque “conecta” con todos ellos de una forma especial; pero yo como padre o madre o tía o persona amante de la comunicación, que es como realmente me identifico …Intentaría profundizar más en este medio social desde un lugar por encima de la comunicación y es el “por qué” y el “para qué” le siguen tantas personas. Lo analizaría más desde un punto de vista ”sociológico”, “humanista”, “social” porque quizá descubramos algún dato importante que desde la comunicación se nos escapa.

    Medio social por otro lado, que acaba de empezar y le queda para rato.
    Gracias por vuestros post.
    Un saludo.

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