Luto y eternidad en redes sociales

Empiezo por pedir disculpas al tratar de un tema que puede parecer morboso, y es que a pesar de la infinidad de desgracias que escuchamos al cabo del día, lo cierto es que por el instinto de supervivencia ancestral, supongo, vivimos como si fuéramos inmortales. Y así actuamos. Y, en general, solo si nos vemos sacudidos por alguna pérdida importante caemos en reflexionar sobre el más allá, el más acá… y el limbo de nuestra existencia en las redes sociales. Porque puede entenderse así, un estar en un espacio por el que se puede vagar ni vivo ni muerto, algo como una extensión de lo que para muchas personas es la lógica continuación de una parte importante de su día a día.

Pensarán que me he visto afectada recientemente por el particular y estarán en lo cierto. Y dos situaciones bien diferentes. Por un lado, mi hija ha cerrado el perfil de Facebook de la mamá de un compañero de colegio porque el chaval no resistía recibir las notificaciones que seguían entrando y tampoco tenía fuerzas para hacerlo él mismo. Y por otro, el vuelco que me da el corazón cada vez que la pareja de un amigo fallecido, publica en su perfil, bien intencionadamente, seguro que sí.

infinito_2

Y es que este ser o estar en la red, nos hace movernos en ocasiones con el respeto que se mostraría en un lugar de culto religioso como reflexiona Vicente Serrano es su espléndido artículo Facebook, divinidad invisible.  Para él, este dispositivo: «incide en el mismo ámbito en que han incidido siempre las religiones, genera las mismas expectativas de comunión afectiva con otros humanos, y lo hace desde esa dimensión intemporal que aspiraban a expresar las catedrales. Pero en esa catedral a la que acude como a su templo virtual el usuario no adora ya ningún Dios, se adora a sí mismo buscando la adhesión permanente de esa identidad fabricada y objetivada por el dispositivo en forma de biografía.» Opinión que puede extenderse a otras redes.

Además de lo filosóficos que nos podamos poner y de las vueltas que le demos, está claro que muy pocos nos planteamos (al menos en la actualidad) esta cuestión de las indicaciones a dejar sobre nuestras redes más allá de esta vida. Muy pocos usuarios se leen con gran atención (o corríjanme) los detalles y condiciones que se nos ofrecen al darnos de alta en cualquier red social. ¡Y menos aún, esos apartados! (Por si tienen curiosidad: TwitterLinkedInInstagramFacebook y Google, y así podríamos repasar muchas más. Ah, Facebook permite convertir el perfil en un perfil conmemorativo, lo que puede ser una solución alternartiva.)

Facebook permite convertir el perfil de un fallecido en un perfil conmemorativo. Click Para Twittear

Quizás fuera bueno plantearse aspectos como: si se quiere o no que los contactos de correo electrónico, wasap… se enteren del fallecimiento; si somos conscientes de todo lo que tenemos publicado en redes y si se quiere legar, guardar o si preferimos que desaparezca; si nos importa y estamos preparados a que dentro de cualquier momento aparezca un “recordatorio” de cumpleaños (invito a añadir situaciones) tanto propio como del ser querido ausente…  Además, hay que considerar que casi todas las redes tienen establecido un tiempo para las cuentas inactivas, es decir, que si se lo piensan mucho quizás cuando vayan a buscar algún contenido o imagen ya no esté. Hasta aquí, más o menos hemos dado por hecho que el acceso a las cuentas ha sido fácil pues se contaba con las contraseñas de las cuentas. Si no tenemos esos datos, la cosa se complica.

¿Queremos guardar o legar lo publicado en #RRSS o preferimos que desaparezca? Click Para Twittear

Sea como sea, parece bastante evidente que el tema, además de “emocionalmente sensible”, fácil, lo que se dice fácil, no es. Amén de que tendrán que pasear certificados e identificaciones y, por descontado, esperar un ¿buen? tiempo. Vamos, que si tienen muy claro que lo que desean es cerrar todas las cuentas de su allegado, y no son lo que se dice un manitas digital, lo recomendable puede ser encargárselo a alguna gestoría online. Los costes se han ajustado bastante y por unos 50 euros podemos ahorrarnos muchos momentos poco agradables (este es solo un ejemplo para ilustrar esta posibilidad).

Y ya pensando más en nosotros mismos, me permito recordar que el gran padre Google nos facilita algo como la creación de nuestro testamento digital. Por si quieren algo mucho más elaborado y completo, echen un vistazo a ifidie o LifeHacker (todo un reto para usuarios organizados), aunque una libretita con las contraseñas y una charla con nuestros íntimos puede dejar ese vagar por el intramundo más o menos arreglado. Tomen todo lo dicho como una invitación a reflexionar sobre lo que tienen en sus redes (y cómo lo tienen) y desde luego, cuidense.

[Infografía de Andrés Rigo]

 

The following two tabs change content below.
mjcrumor@gmail.com'

Maria Jose Ruiz

Desde el aprendizaje de los mecanismos de la lengua y su enseñanza, a la elaboración de contenidos y la comunicación para un grupo editorial, pasando por la edición de libros y el universo de la creación literaria. Y entre tanto, siguiendo con atención el avance, la expansión y el desarrollo de las redes sociales. Resumiendo: un reciclaje continuo y apasionante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

A %d blogueros les gusta esto: