Ooh, “algo salió mal”… ¡Twitter, vuelveeeeee…!

Twitter

¡Qué seis horas más largas se nos hicieron ayer a muchos! y es que cundió el pánico entre los seguidores de Twitter al caerse la red social de forma intermitente desde aproximadamente las 9 de la mañana.

El problema afectó principalmente a Europa y en especial a nuestro país junto a Alemania, Reino Unido y Francia.

La interrupción del servicio fue generalizada tanto en dispositivos móviles como en la versión de escritorio y con cortes también en aplicaciones como TweetDeck durante unas seis horas… ¡Las caras de quienes nos dedicamos al marketing y la comunicación al ver ‘persistentemente’ la pantalla de error eran un poema!

La causa, “un cambio de código interno que condujo a errores”, de acuerdo con la compañía, y que al final consiguió revertirse, pero este día los profesionales lo recordaremos.

No voy a explicar ahora el impacto en la gestión de las redes sociales de los clientes ni las repercusiones económicas, por ejemplo si tenemos activada una campaña especial, en una jornada como la de ayer.

La reflexión me ha llevado a profundizar, sobre todo, en ese sentimiento de ‘falta de control’ e incluso de estado de ansiedad de muchos (profesionales por un lado -para rendir en su trabajo- y usuarios por otro -para estar conectados y saber qué pasa-) cuando un servicio de Internet se cae en nuestra sociedad de hoy en día.

Falta de control 

Los expertos en salud aseguran que las nuevas tecnologías facilitan la dependencia emocional hasta el punto de que puede llegar a convertirse en una patología.

Las redes sociales son ya en un estilo de vida. No importa la forma y el lugar, importa la actualización constante. No solo usamos las redes para comunicarnos de una manera rápida y efectiva sino que hace tiempo que estamos enganchados y sentimos la necesidad de vivir conectados permanentemente.

La posibilidad de contactar por móvil, Internet, chat y redes sociales hace que la dependencia emocional se convierta en algo más impulsivo y quienes desarrollan un alto grado de dependencia pueden terminar sufriendo ansiedad y estrés.

Más de uno ayer quizás estuvo al borde del infarto (como metáfora o como realidad), por eso conviene recordar hábitos saludables de uso de las tecnologías, como ponernos unos horarios para atender las redes sociales y el email; intentar organizar nuestro tiempo de ocio al margen de ellos; y ser capaces de olvidarnos, un rato cada día, del móvil.

Sí, fueron seis largas horas ayer, pero hoy todo vuelve a la normalidad…

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Rosalía Rozalén

Cofundadora de infinitopuntocero. Me muevo cada día entre los datos y la información. La Web y los Social Media han cambiado la forma de contar las historias, de ejercer el Periodismo. Lo que más me gusta del cambio: estar más en contacto con el público, sus ideas, visiones y la posibilidad de llegar a otras fuentes. En este nuevo camino solo puedo decir, "el gusto es mío y siempre infinito".

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