Otra forma de leer “la otra carta”

No me gusta “La otra carta” de Ikea. Hala, ya lo he dicho. Por los comentarios que leo cada día esto es una afirmación de lo más insensible, pero  cuando os sequéis esa lagrimita que a mí también se me escapó después de verlo, paraos a pensar un momento.

El concepto de la Navidad que nos desamuebla la cabeza no sólo es bueno, es brutal. Una bofetada de realidad en seis palabras. Y el vídeo es viral como él solo, y no seré yo la que le quite mérito a eso. Pero hay dos cosas que me revuelven cuando lo veo:  que se “aprovechen” y que manipulen.

Hazme llorar… pero de otra manera.

Me gusta que me toquen la fibra, pero se puede hacer de muchas formas. Mira que estamos hartos de ver este tipo de vídeos en los que los niños nos muestran verdades o nos sorprenden con sus reacciones, pero a mí me siguen gustando.  Me vienen a la cabeza, por ejemplo, el del avión que se cruza con Papá Noël o el de los niños que ven a su madre la más guapa. Como este que nos ocupa, uno es navideño y el otro es un “experimento”.

Pero hay una diferencia muy importante entre ellos: estos dos te dejan con buen sabor de boca y el de Ikea te hace sentir mal. Y habiendo visto anteriormente lo bien que saben hacerlo, me sorprende y me indigna que me vengan con estas. Porque sin ir más lejos, el spot que podemos ver ahora mismo en TV es un canto a la sencillez y a la positividad:

Y no será porque la gente de McCann no sepa hacerlo. Hace muy poco nos llegaban al corazoncito hablándonos de la presión que en general sentimos los padres por parte de la sociedad, las preguntas que nos hacemos sobre si lo estaremos haciendo bien con nuestros hijos, y nos premiaban con una moraleja maravillosa. Y un detalle: después de decirte que ya tenías lo más importante (amor del bueno) te dejaban caer que el resto lo podías solucionar comprando productos de Ikea. Dos pájaros de un tiro.

¿Y ahora qué ha pasado? ¿Por qué de repente quieren que nos sintamos mal? ¿De verdad es necesario recordarle a los padres que sus hijos necesitan estar con ellos? Yo conozco a una de las familias del spot. Y me duele ver a mi amiga diciendo que no le extraña que su hija haya pedido eso. Me duele que salga de allí con la idea de haber recibido una lección, cuando dedica sus tardes enteras a sus hijos y se pasa la vida buscando planes para hacer con ellos los fines de semana. Por favor, que alguien de Ikea me explique qué es lo que está haciendo tan mal y cómo lo puede hacer mejor.

La mayoría de los padres pasan con sus hijos menos tiempo del que sería bueno, menos del que les gustaría, menos del que desearían los niños. Pero es que no pueden pasar más. Quizá haya una minoría que dispone de tiempo libre y no se lo dedica, pero dudo sinceramente que este spot les abra los ojos y les cambie la vida. El resto tiene que darles de comer, y eso ahora mismo es incompatible con jugar a vaqueros entre semana.

Me gustaría saber cuántos trabajadores de Ikea pueden llegar a su casa temprano y con fuerzas de tirarse al suelo a jugar o tienen un sueldo que les permita acogerse a su derecho de optar por una jornada reducida para conciliar la vida familiar y laboral. Que digo yo que sería lo suyo que tras este mensaje, Ikea facilitara que sus empleados vivieran “la otra Navidad”. O a lo mejor es que soy una demagoga (mira qué bien, así no me lo tiene que llamar nadie porque ya me lo digo yo).

No quiero que suene a madre ultrajada, porque yo tengo la suerte de poder organizar mi día y pasar las tardes con mis niños, aunque para ello tenga que renunciar a dormir como una persona normal. Y sí, leemos cuentos, y jugamos, y disfrutamos el baño, y eso no me hace mejor madre. Pero la que no puede hacerlo sí se siente peor madre, aunque evidentemente no lo sea. Y creo que hay pocos sentimientos tan dolorosos. Así que yo diría, Ikea, que con eso no se juega.

Niños de 6 años que piden tiempo… ¿en serio?

Antes hablaba de manipulación. Quiero dejar claro antes de nada que no tengo ni idea de qué se les dijo a los niños, pero mi primera impresión al ver el vídeo fue que es complicado que con esas edades y metidos en la dinámica de pedir regalos, (porque acababan de escribir la carta a los Reyes), hayan pedido TODOS más tiempo a sus padres. Que lo necesitan no lo dudo, pero que tengan la madurez de ser conscientes de ello y además verbalizarlo, y para rematar, como decía, que lo hagan todos… uf, perdonad que no me lo crea.

Quise comprobarlo y repetí el experimento con mis hijos de 4 y 6 años. Después de la carta a los Reyes, lo que nos pidieron a Papá y Mamá fue… lo mismo que a los Reyes, para qué complicarse. Tuve que poner la condición de que pidieran algo que no se comprara con dinero, y entonces se les ocurrieron otras cosas: el de 4 años, que le dejara más mi móvil, y la de 6, que sólo le diera de comer albóndigas, chocolate y alitas de pollo. Y ya cuando les dije que también podían pedir que hiciéramos algo más con ellos fue cuando dijeron  que cuando montaran a caballo no nos quedáramos mirando y montásemos nosotros también. Vale que en ese momento un niño en otra situación podría haber pedido que le leyeran cuentos por la noche o que cenaran con él. Pero si hubo que dar todas esas pistas, las respuestas están condicionadas, y entonces ya no me valen. Me parecen trampa porque la impresión que nos dan es que surgieron de forma espontánea y unánime.

En resumen, eso que muchos entienden como una invitación a la reflexión yo lo veo de tres formas: como publicitaria, un recurso fácil; como público, poco sincero… y como madre, bastante cruel. Vaya con “la otra Navidad”.

Photo Credit: https://www.flickr.com/photos/91485322@N00/2169844978/  via: http://compfight.com 

The following two tabs change content below.

Esther Rosado

Llegué a los medios sociales como todos: por casualidad y sin tener ni idea. Empeñada desde siempre en saber cada día algo nuevo, llegó un momento en el que creí que estaba cerca de ser una experta. Afortunadamente seguí aprendiendo y pronto descubrí que este mundo siempre iba a ir más rápido que yo y que cualquiera, y que se trataba de asimilar el máximo posible y continuar coleccionando conocimientos. Así que aquí estoy, compartiendo lo que sé y sobre todo aprendiendo de tanta gente que sabe mucho más que yo.

Latest posts by Esther Rosado (see all)

12 Respuestas

  1. lcuestacano@gmail.com' Laura Cuesta Cano dice:

    Muy interesante, sin duda. Basta ya de estar todo el día entre “el sentirse mal, el compensar, el no llegar, el tener que hacerlo todo bien, el ser súper perfectas….” Somos madres y punto. Con nuestros errores y nuestras virtudes. Pero lo que seguro que no saben los señores de Ikea es que, ya sea en 4 u en 20 horas, somos capaces de dar el amor más infinito del mundo, uno que nadie es capaz de igualar…

    • Esther Rosado dice:

      ¡Exacto, Laura! Cada uno da lo que puede, y todos intentamos que el tiempo sea “de calidad”. Y si quieren conectar con los padres, sería interesante que lo hicieran por el lado positivo, que como tú dices, lo hay. ¡Gracias por tu comentario!

  2. Felicidades por el post.
    Totalmente de acuerdo con lo que nos cuentas en tu entrada y desde luego no me sorprende nada el resultado de tu prueba con los peques.
    Mi reproche a Ikea es por disfrazar el anuncio de “experimento” para reafirmar su mensaje y usar esa estrategia para aumentar el sentimiento de culpabilidad que persiguen con su spot.
    Me gustan las acciones que tienen como fin despertar sentimientos, incluso creo que las demás sirven de poco, pero la estrategia de provocar sentimientos negativos a la larga pasa factura.
    Quizás a corto plazo consigan un efecto positivo, consiguen que se hable de la marca, que se escriban post y aumente el ruido en redes, pero al final ¿qué queda?
    Entre otras muchas cosas quedará un rasgo más de la marca en la mente, en este caso el de una marca que te hace sentir peor persona y, al menos en mi caso, jamás querría que mi marca se asociara a algo así.

    • Esther Rosado dice:

      Gracias Antonio! A mí también me rechina ese aspecto de “experimento” que le han querido dar. Y totalmente de acuerdo en que no me gustaría que se relacionara a mi marca con “ese vídeo que nos hizo sentir mal”.

  3. pilarortizdelrio@gmail.com' pilar dice:

    Me parece acertado tu análisis. Pero lo q mas me gusta es si verdaderamente Ikea permite a sus empleados una conciliación familiar.

  4. marta@martaschmidt.com' Marta dice:

    No puedo estar más de acuerdo. Durante la semana pasada vecinas, amigas y clientes no han parado de hablarme del anuncio y de que las ha dejado fatal. Y me parece injusto, muy injusto. Yo tengo la suerte de trabajar desde casa, y aún asi, me gustaría que el tiempo que paso con mi hija fuera de calidad. En eso sí que tenemos mucho que aprender: porque estamos con ellos, pero no estamos con ellos. Estamos haciendo otras cosas a la vez o pensando en el trabajo. Pero que nos digan que tenemos que pasar más tiempo con ellos cuando realmente no lo tenemos porque hay madres que salen de trabajar a las 7 van a hacer la compra, o tienen que preparar la cena, planchar, recoger la casa, etc. Me parece injusto, como bien dices, hasta cruel. Si todos esos padres y madres tuvieran a sus hijos en casas con niñeras mientras se van a esquiar, al Caribe, o a un spa todas las tardes, puede que lo entendiese, pero esos padres están trabajando o cumpliendo responsabilidades. Y otra cosa, creo que los niños siempre piden mas, es decir, si les das dos jueguetes, mejor que uno. Y el hecho de que pidan que juegues mas con ellos a los clicks o al fútbol, no creo que signifique que no lo haces lo suficiente, sino que si fuera por ellos, no harías nada más en todo el día.
    ¿Por qué nuestra sociedad se empeña en hacernos sentir mal por todo, en especial a las madres?

    • Esther Rosado dice:

      No había pensado en eso, y creo que tienes mucha razón. Un niño siempre va a querer que sus padres jueguen más con él, y esto no quiere decir que jueguen poco. Y eso de que la sociedad se empeña en que nos sintamos malas madres es una verdad que por sí misma daría para otro post! 😉 Pero claro, si las marcas siguen alimentando ese sentimiento, mal vamos para conseguir un cambio… ¡Gracias, Marta!

  5. leticia_calleja@hotmail.com' Leticia dice:

    Hola Esther, posiblemente muchos recurrirán al “que hablen de tí, aunque sea mal” pero con la que está cayendo ahora mismo más presión no creo que sea lo indicado además cuesta demasiado crear una imagen de marca positiva como para destruirla con un sólo anuncio.

    • Esther Rosado dice:

      Desde luego no es algo con lo que se pueda jugar. La duda que me queda es si el público se ha quedado con una idea negativa de la marca o sólo de sí mismo… Yo no he escuchado a casi nadie hablar mal de la marca por este anuncio, sino de los padres en general, y la verdad es que me sorprende bastante. ¡Gracias por tu comentario, Leticia!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

A %d blogueros les gusta esto: