Qué estoy aprendiendo de las startups

Las compañías emergentes nacen con una ventaja de partida: su estructura y organización es mucho más ágil que la de una gran compañía.

En mis dos últimos años profesionales he tenido la suerte de trabajar con firmas de grandes dimensiones con infraestructura igual de gigantesca y también con startups españolas ¡Qué mundos tan distintos!

No hablamos solo de recursos, que también, sino del modo en que se hace negocio. Ojo, no hay ningún sistema perfecto, todos hacen aguas, a todos habría que cambiarle algo. Pregúntale al CEO de una startup si le gustaría contar con más equipo y posiblemente dirá que sí. Pero lo que si estoy experimentando es que el sistema de gestión de las empresas que arrancan me está mostrando un camino nuevo, donde la capacidad de transformarse tiene que formar parte de tu día a día.

En mi área, la de la Comunicación y RR.PP. con los medios, también me afecta al adaptarme a sus necesidades, a esta manera nueva de diseño empresarial que ha llegado para instalarse y para revolucionar los mercados. Un aprendizaje positivo, porque como ya he comentado en algún que otro post anterior, me apetece conocer más allá de lo que va de mi “zonita de confort”.

Creo, mido y aprendo. Hablamos de una startup.

Lo miden todo, cambian rápidamente (pero de verdad, en horas o en minutos) lo que no funciona y las condiciones de incertidumbre constante hacen que la eficacia no sea una opción, es la única forma de sobrevivir.

Me explico un poco más.

Un nuevo método. Una de mis tareas pendientes es leer el conocido Método Lean Startup. El autor ha triunfado entre este tipo de empresas porque plantea poner en marcha diversas prácticas que acortan el ciclo de desarrollo del producto y medir el progreso real sin recurrir, a lo que él denomina, indicadores vanidosos.

leanbusinessAdemás, este método permite a la empresa cambiar de dirección con mucha agilidad. En lugar de trazar grandes planes lineales que pueden llegar a implicar a toda la organización, se trabaja sobre una sola idea, se diseña, se mide y se aprende del resultado. Se huye de “elaborados” planes de negocio. La imagen lo explica muy bien.

 

Flexibilidad del equipo para conseguir sus objetivos. Lo que yo estoy viviendo es que en una startup, cada profesional tiene mayor capacidad para tomar decisiones y resolver el trabajo, siempre que se hayan establecido unos objetivos claros obviamente. Y sobre todo, no es necesaria la supervisión constante de tu superior. Entre otros motivos porque la estructura se aleja bastante de la organización piramidal. En otras palabras, es un poco aquello de “tú trabaja y ya me contarás el resultado al final, cuando lo hayas conseguido”.

En mi campo profesional me permite gestionar campañas de RR.PP. o noticias en los medios con más libertad y campo de acción que en otro tipo de organizaciones. Se reportan los resultados, pero no hay que tener una autorización de cada dos pasos que das.

Apoyo tecnológico de la gestión. No sé si será “casualidad” pero precisamente en estas compañías incipientes es muy habitual utilizar la tecnología para poder realizar cómodas reuniones no presenciales, vía Skype, Hangout, Go to Meeting, etc. y de esa manera ahorrar tiempo en desplazamientos o en reservas de salas.

La comunicación interna se optimiza. En las startups con las que yo colaboro se comunican a través de herramientas internas en las que todo se comparte con quién participe en tu mismo proyecto o la compañía completa si es necesario. El hecho es que los documentos compartidos se pueden encontrar de forma rápida y sencilla. Si alguien en otro equipo de la empresa busca información sobre esas actividades o acciones, solo tiene que hacer una búsqueda en la plataforma que usen. Un ejemplo de ello que está teniendo un gran éxito es Slack.

Cuantas veces no habremos sufrido, al menos los que hemos trabajado en empresas grandes, que arrancamos un proyecto, invertimos tiempo y esfuerzo, y a las semanas descubrimos que otro equipo de otro departamento está haciendo lo mismo. Cuando lo intentas reconducir, alegan “no podemos estar comunicando todo a todos”. Y no les falta razón. Lo que falta es una manera de organizarlo mejor. En una startup el conocimiento es tan valioso que tienen que idear su propio sistema para que esta situación no se produzca ¡Es que no se lo pueden permitir!

En definitiva la productividad y la eficacia con pocos recursos las toman como desayuno cada mañana :-).

 

¿Has creado tu propia startup y quieres añadir algo más? Compártelo por favor ¿Trabajas en una gran empresa y estás experimentando cambios en vuestra organización? Me gustaría mucho saber de ellos.

[Photo credit imagen cabecera: www.freepik.es]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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comunicacion.merchepalomino@gmail.com'
Cofundadora de infinitopuntocero. Ya son 15 años trabajando en la relación con los medios y en la reputación corporativa ¡y me apasiona mi profesión!. Considero que la Comunicación, siempre en mayúsculas, es mucho más que lanzar una nota de prensa. Comparto lo que aprendo. Práctico el networking desde antes de que lo llamaran así. El sentido del humor es fundamental en mi vida :).

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