Que jamás se apague la luz de la libertad de expresión

Sobre el atentado de ayer contra la libertad de expresión en Charlie Hebdo ya se ha escrito todo lo que se podía escribir y no voy a aportar nada nuevo, pero si me callo, reviento.

La libertad de expresión es lo más sagrado que tenemos todos aquellos que nos dedicamos a escribir, a ilustrar o a cualquier otra forma, intelectual o artística, de analizar y representar la realidad. Ya he escrito anteriormente sobre lo mucho que me escuece que se atente contra este derecho fundamental en cualquier sociedad civilizada, así que os podéis imaginar cómo me ha dolido la ejecución a sangre fría de 12 seres humanos que, simple y llanamente, ejercían su derecho a expresarse libremente.

charlie-hebdo-s-est-deja-attire-les-foudres

La capacidad de análisis, de crítica, de mostrar a los demás un enfoque incómodo sobre determinados aspectos de la sociedad, molesta a los extremistas religiosos, a los radicales políticos y a los adalides del “buenrollismo”. Todos ellos buscan el medio de acallar esas voces molestas que iluminan el mundo y les alejan de sus intereses. Los “buenrollistas” lloriquean y reclaman un mundo de arcoíris y unicornios. Mientras tanto, algunos radicales inician campañas de desprestigio deleznables y otros, los menos, exterminan la luz que arrojan al mundo los valientes. Ayer se apagaron por la fuerza una docena de luces.

Y eso mismo pasó en España en 1977. ¿Alguien se acuerda del atentado de El Papus? Sí, venga, hagamos memoria, sucedió en aquellos años oscuros, poco después de la matanza de Atocha en la que fueron ejecutados un grupo de abogados laboralistas, que también defendían los derechos y libertades de los más débiles.

Para quienes no la conocieron, El Papus era una revista satírica, similar a El Jueves, que se había convertido en ariete ideológico contra el franquismo en particular y el fascismo en general. Un grupo de extrema derecha decidió apagar su luz para siempre y, con un maletín bomba, asesinó al portero del edificio e hirió a más de una docena de personas.

Aquel atentado la hirió de muerte, pero la luz de El Papus no se apagó del todo. Continuó alumbrando, mortecina, hasta la desaparición de la revista en 1986. Por cierto, no hubo justicia para las víctimas. En aquella España plagada de sombras, que avanzaba vacilante hacia la consolidación de la democracia, pareció preferible catalogar de accidente laboral lo que fue un clarísimo atentado contra la libertad de expresión. Metimos la basura bajo la alfombra y seguimos adelante.

En Francia los presuntos asesinos ya han sido identificados y el cerco se cierra en torno a ellos. Creo que esta vez sí habrá justicia porque la luz de los valientes ha dejado huella a lo largo de estos años, el mundo es más luminoso, hay menos tinieblas y rincones oscuros en los que ocultar la basura. Somos mayoría los que nos arrimamos a la luz y reclamamos que siga alumbrando. Pudimos comprobarlo en las muchas manifestaciones que se celebraron ayer en todo el mundo para honrar a las víctimas y condenar los asesinatos.

Ojalá la luz de Charlie Hebdo no se apague nunca. Ojalá surjan nuevas luces que espanten las tinieblas. Ojalá llegue el día en que sean tantas las luces que no quede un solo rincón oscuro. Pero, ante todo, ojalá llegue el día en que la libertad de expresión sea, simple y llanamente, incuestionable.

Photo Credit: Charlie Hebdo, obviamente. Hoy debemos rendirles homenaje con una de sus portadas y unirnos al clamor mundial de #jesuischarlie.

Para saber más sobre El Papus: El Papus, anatomía de un atentado. Documental de RTVE.
Para saber más sobre la matanza de Atocha: 7 días de enero. Documental de Juan Antonio Bardem.

The following two tabs change content below.
cfigueiras@carmenfigueiras.com'
Cofundadora de Infinitopuntocero. De los Mass Media a los Social Media hay sólo un paso y hace ya años que lo di, como corresponde a un espécimen evolucionado de la comunicación. Más de 20 años comunicando por cualquier medio y velando por la reputación y la imagen de mis clientes, tenían que acabar rellenando este blog hasta el infinito. ¿Te animas a leer?

12 Respuestas

  1. Solo un comentario, hago mías tus palabras.
    Gracias por ponerlas negro sobre blanco.

    • cfigueiras@carmenfigueiras.com' Carmen Figueiras dice:

      Gracias a ti, Antonio, y por supuesto, mis palabras son todas tuyas.

      El atentado de ayer me removió muchas cosas y me trajo muchos recuerdos oscuros. Tenía que dejarlos salir para que vieran la luz.

      Gracias de nuevo.

  2. pwfleming@gmail.com' Paul Fleming dice:

    Formidable, Carmen. Una voz clara y convincente a favor de lo que más valoramos nosotros Comunicadores.

    ¡Lo comparto en mi Twitter!

    Y gracias también por rememorar el caso de El Papus,
    No hay nunca que olvidar esos sacrificios.

    ¡Gran abrazo!
    Paul

    • cfigueiras@carmenfigueiras.com' Carmen Figueiras dice:

      Muchas gracias, Paul. Me alegro de que te haya gustado el post.

      Es uno de esos artículos que nacen cuando se te remueve algo dentro y ayer a mí se me removió algo muy profundo. Estoy muy cansada de tener que medir constantemente mis palabras, de ver siempre información sesgada, de asistir a la manipulación y al descrédito de quien no ha hecho nada reprobable y me molesta y me duele que alguien pierda su vida cuando está intentando darnos a todos un soplo de aire fresco.

      Estoy harta de intolerancia, de radicalismos y de todos los “ismos” que nos limitan la libertad. Quiero luz, democracia y libertad y, como soy persona de bien, las palabras son mis armas.

      Un besote muy gordo, Paul.

      Carmen

  3. silviareines@hotmail.com' Silvia Reinés Guasp dice:

    Me ha encantado Carmen, lo voy a compartir en mi muro ahora mismo.

    No conocía el caso de El Papus, quizás porque en 77 tenía dos años y en el 86 nueve, pero me sorprende no haber oído nada en todos estos años.

    Voy a investigar sobre este tema ya que me parece muy interesante.

    Gracias por por escribirlo.

    Besotes,

    Silvia

    • cfigueiras@carmenfigueiras.com' Carmen Figueiras dice:

      Silvia, el caso de El Papus es uno de esos episodios de la historia que quedan sepultados porque no interesa recordarlos. Avergüenza reconocer que fuimos tan cobardes como para no hacer justicia, así que es mejor dejarlo debajo de la alfombra y esperar que las pelusas nunca asomen por los bordes. Pero un día llega RTVE, hace un documental y ya queda todo fuera de control. Te recomiendo que lo veas, te resultará muy interesante ver cómo funcionan los instrumentos del estado cuando su objetivo es no funcionar.

      Cuando se emitió por primera vez en televisión el documental 7 días de enero, allá por los años 80 creo que fue, un medio de comunicación investigó qué había sido de los culpables. El país entero descubrió con consternación que ninguno de ellos estaba en la cárcel.

      Al final del post tienes los enlaces a los dos documentales. Te invito a verlos y a compartirlos para que nunca se nos olvide que la libertad de expresión, la defensa de los más débiles y la justicia están por encima de todo.

      Gracias por comentar el post.

      Un abrazo,

      Carmen

  4. Muy bueno el artículo. Lo comparto en mi Face.
    Un saludo

  5. Malasya dice:

    Espectacular post Carmen, felicidades!!

  6. fernandoagresta@gmail.com' Fernando Agresta dice:

    Chapó. Excelente post. Una enorme y grata sorpresa, porque dice más que lo se había dicho. Enhorabuena.

    • cfigueiras@carmenfigueiras.com' Carmen Figueiras dice:

      ¡Qué bueno verte por aquí, Fernando!

      Me alegro de que te haya gustado. El atentado me tocó mucho, más de lo que me hubiera podido imaginar, y me removió un montón de cosas. Esta fue una de esas veces en las que tienes que decir lo que te sale de las entrañas porque si no lo haces, revientas.

      Verás, yo nací en una dictadura, la franquista, donde existía una censura férrea que limitaba la libertad de expresión. Luego viví en otra, la que impuso el terrorismo, que ya existía pero que se incrementó durante la transición. Aquí se ha amenazado y matado a periodistas por ejercer la libertad de expresión y hasta no hace mucho tiempo, además, cuando la transición ya estaba superada y la democracia más que consolidada. Aquí aún viven periodistas que todavía recuerdan el peso del miedo, así que me dolió lo de Charlie Hebdo y sentí la necesidad de recordar a todos aquellos que, sin salir de nuestras fronteras, se han dejado la vida o la paz de su alma y de sus familias en la lucha por la libertad de expresión.

      Tenía que decirlo o reventaba 🙂

      Un abrazo,

      Carmen

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

A %d blogueros les gusta esto: