¿Qué pasa si no aciertas con tu público objetivo?

Pues que metes la pata, porque tus productos o servicios tienen que estar pensados, definidos y diseñados para tu público objetivo, ese grupo de humanos susceptible de adquirirlos y/o hacer uso de ellos.

Os cuento a qué viene ahora esto tan básico. El sueño de mi vida era llevar a mi niño a Laponia a ver a Papá Noel, al verdadero, no al sucedáneo que ponen en El Corte Inglés. Esperé pacientemente a que mi hijo cumpliera 5 años porque la gracia está en que tenga la edad justa para creer en Papá Noel y, a la vez, la edad suficiente para recordar el viaje.

Paisaje con renos

Es un viaje que contratamos los padres (clientes) pero se hace por y para los niños (público objetivo). Y por eso esperas encontrar platos infantiles en el bufé del hotel y actividades adaptadas para los críos. Hay que tener en cuenta que en el grupo hay menos adultos que niños. Sin embargo, te encuentras con un viaje para adultos con ganas de vivir una experiencia de supervivencia extrema, porque recordemos que las temperaturas en Laponia oscilan entre los -17ºC y los 30º bajo cero.

Por mucho que forres a los niños como cebollas, con 5 capas de ropa térmica, botas y un buzo térmico, si los tienes dos horas pescando en el hielo, a 20º bajo cero, se congelan y se pillan tal mosqueo que se te suben a los pinos. Si en el trineo de renos no hay mantita, se congelan y pegan tales gritos que se les enciende el pelo. Si los llevas en moto de nieve durante una hora a -30ºC, te los encuentras llorando de frío, con las manos y los pies congelados, pidiendo a gritos que los lleves a casa ¡YA! Si van a una granja de renos, con la ilusión de ir al corral a dar de comer a los animales, y los tienes media hora a 27º bajo cero contándoles la historia de la granja y la ocupación rusa de Finlandia, se amotinan y desertan por momentos. A la hora de llegar al corral casi no quedaban niños. Y así, suma y sigue. Lo que una vez fue un sueño, se transformó en pesadilla por no haber sabido diseñar el producto para los más pequeños.

Marcos con reno

Si las actividades hubieran sido más cortas, si los trayectos no hubieran sido tan largos, si se hubiera dado prioridad a los niños, habrían disfrutado como enanos. El hecho es que sufrieron.

Yo reconozco que he sentido el frío pero no lo he sufrido. Además, estoy muy loca y estas experiencias extremas me molan un montón. Mi madre no me ha perdonado jamás que me subiera a un volcán en erupción en el 2001 y agradece al cielo que pocos años después no me dejaran entrar en un país en pleno conflicto bélico. Ahí iba yo, con mi mochilita, tan contenta. Pero yo soy adulta y mi hijo no. El viaje esta diseñado para que lo disfrutara yo, él lo sufrió.

Cuestión aparte fue la alimentación. Si las albóndigas de oso (exquisitas), las hamburguesas de reno (cosa más rica, por Dios), la carne de alce (ñam, ñam) se hubieran presentado a los niños con tomate, por ejemplo, habrían podido variar la dieta de patatas fritas y chocolate. Mi hijo hasta perdió peso (otra cosa que no me ha perdonado mi madre).

He viajado más veces con Catai Tours y jamás he tenido un problema. En esta ocasión, nos asesoraron muy bien sobre cómo vestir en Laponia, así que no nos faltaba un detalle. Además, nos proporcionaron buzo térmico, botas, calcetines, manoplas y cascos para las actividades. Todo eso estuvo muy bien pero ver sufrir a los niños ha sido un horror. Creo que el viaje habría sido todo un éxito si Catai hubiera sabido poner el foco en su verdadero target: los niños.

¿Recomendaría yo este viaje a otros padres? No, rotundamente no. A no ser que vuestros hijos tengan más de 12 años, claro, y a esa edad… ya se les ha escapado la magia de la Navidad.

Eso sí, Papá Noel existe, que lo he visto yo.

Imagen Cabecera: Photo Credit: David Boyle in DC via Compfight cc

Fotos Laponia: Carmen Figueiras

The following two tabs change content below.
cfigueiras@carmenfigueiras.com'
Cofundadora de Infinitopuntocero. De los Mass Media a los Social Media hay sólo un paso y hace ya años que lo di, como corresponde a un espécimen evolucionado de la comunicación. Más de 20 años comunicando por cualquier medio y velando por la reputación y la imagen de mis clientes, tenían que acabar rellenando este blog hasta el infinito. ¿Te animas a leer?

3 Respuestas

  1. mjcrumor@gmail.com' María José Ruiz dice:

    Supongo que pensarán que si cuela ¡gol! Además ¿para qué arriesgarse a “espantar” posibles clientes? ¿Dónde está la justa medida para facilitar información?

    • cfigueiras@carmenfigueiras.com' Carmen Figueiras dice:

      La verdad es que no creo que la información no fuera adecuada. Siempre nos informaron de lo bajísimas que podían llegar a ser las temperaturas y nos dieron información más que suficiente sobre cómo vestir en Laponia. A mi hijo nunca le faltó un gorro, unas manoplas o una braga secas. Para eso llevaba su mamá todos los días un mochilón enorme con ropa de repuesto para los dos y una buena carga de chocolate.

      Lo que creo que no encajó fue el diseño de las actividades, que estaban pensadas para que las ejecutara y disfrutara un adulto, no un niño. Se necesitan actividades a su medida, más cortas, más variadas, con trayectos más cortos. Se lo pasó en grande esquiando y le encantó el zoo de Ranua, se divirtió como un enano con el trineo que nos prestaron en el hotel y cogió vicio con la sauna finlandesa pero sufrió con el resto de las actividades.

      Si cuando llegas a la granja de renos, coges al grupo de nenes, te lo llevas directamente al corral, dan de comer a los animales y cuando empiezan a sentir frío te los llevas a la casa a hacer galletas de jengibre, la cosa cambia radicalmente. Para ellos es una experiencia memorable. La visita a la granja y la explicación histórica nos lo reservan a los adultos y Santas Pascuas, que somos adultos y aguantamos pero ellos no. A eso me refiero.

      Si el trayecto a la granja de huskies se hubiera hecho en autocar o en taxi, hubieran llegado a la granja en condiciones de disfrutar con los perros. No sabes la ilusión que tenía mi hijo con los huskies pero llegó tan congelado que se fue directamente a la casa, a ponerse a cubierto. Se lo perdió y fue una lástima porque llevar un trineo de huskies es una gozada.

      Y así todo.

      Gracias por darme la ocasión de explayarme un poco más 🙂

      Carmen

  1. 23 abril, 2015

    […] los valores de los que debemos presumir, y, por supuesto, nuestros contenidos en medios sociales, dependen de nuestro cliente-tipo. No queremos ser los quintos que le den los buenos días con una frase de Paulo Coelho cada […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

A %d blogueros les gusta esto: