Reflexiones sobre el suicidio virtual

Resulta curioso que justamente cuando estamos viviendo la era de las redes sociales es cuando nos sentimos más solos, no lo digo sólo yo, aunque en esto de la soledad estoy muy experimentada. Vivimos conectados virtualmente porque nos produce una sensación de sociabilidad y pertenencia a un grupo, que en muchos casos es solo una fachada. Esta sociedad que premia la compañía y por el contrario, castiga la soledad, nos hace dedicar mucho tiempo a construirnos nuestro otro yo en las redes a golpe de compartir nuestro día a día, sin ser conscientes de que cada minuto invertido en el perfil cibernético, estamos perdiéndonos algo ahí fuera y depositamos mucho de nosotros mismos, información susceptible de ser utilizada por otros con solo afirmar “acepto que permito”.

Si pudiera ponerle banda sonora a este post ahora mismo estaría sonando “Disappear” de INXS – en cada acorde y palabra, quizás hemos sido peores que aquellos agoreros de las noticias ocurridas, y hemos podido exclamar fríamente que en ella, además de la magia de la batería se podía mascar la angustia del cantante que años más tarde terminaría desapareciendo voluntariamente en un suicidio que no se entiende y sólo se puede aceptar como otras miles cosas en la vida. He escogido esta canción y no la de “Suicide Blonde” no solo porque las morenas también tenemos derecho decidir una muerte voluntaria, sino porque es el sentimiento de no estar, de desaparecer y de recuperar una identidad perdida y demasiado compartida, lo que nos hace planear un suicidio virtual, porque realmente no morimos en tierra sino en una nube de capacidad medida en megas, donde igual que aquí abajo, dejando de existir, ocupamos menos espacio.

En mi propia vida pude experimentar una relación de pareja que adquirió forma cotidiana un día cualquiera, igual que un día cualquiera empezó en una red social, el fin justifica los medios, no importa cómo ni donde, sino conocerte a ti, mi media naranja que espero sigas vivo en algún sitio. No me pregunto si algún día creeremos que la presencia física del otro no es necesaria porque ese día moriremos, pero si me preocupa que las redes sociales sean una vía de escape para muchas personas que no se soportan a sí mismas, en ellas encuentran el refugio para huir de uno mismo y no darse de bruces con las propias miserias y así encontrarse a solas con los pensamientos.
Entre tanto lío de relaciones, escape, timidez, problemas, soledad, etc… al final estamos en muchas redes y nos olvidamos de nosotros mismos, creamos una estela de “selfies” y paradisíacos paisajes que llegamos a creernos es solo esa nuestra esencia y no la pauta del despertador a las 7 am cada la mañana.
Realmente me he metido en un tema muy complejo donde resulta que soy mas valiosa por cuanta más información deposito en las redes y aplicaciones (Big data) y cuanto más escribo, me entra la angustia de que saben todo de mi y no puedo escapar, que soy de todos y nada de mi me pertenece y me siento Lady Di perseguida por aquel paparazzi, intentando ser yo misma sin saber ya qué significa eso.
He decidido suicidarme y no por una cuestión de status. Según el blog estadounidense “The Huffington Post” algunas investigaciones han demostrado que salirse de las plataformas digitales se ha convertido en una especie de “Símbolo de Estatus”, algo así como afirmar que no se ve “Sálvame” en España o que no sigues las modas.

Sólo un deseo ferviente de recuperar mi vida me obsesiona. A simple vista no doy el perfil de un suicida digital. Pero estoy convencida de que voluntariamente quiero desaparecer digitalmente y recuperar el “anonimato” en Internet aunque no sea tarea fácil y sorprendida, inocente de mi, descubro que hasta esta fea tarea se ha profesionalizado, así que esto más que un suicidio va a ser una eutanasia digital porque yo sola no puedo.

Sin remedio me entrego entera a la web holandesa www.suicidemachine.org , que me “facilita” el denominado suicidio 2.0. No necesito vestirme de manera especial ni ningún maquillaje para paliar la palidez en el ataúd, desapareceré como dice la canción, aunque sospecho que dejando algún tipo de rastro en alguna parte, por eso me parece más apropiado cambiar ahora de canción y escuchar “Never Tear us apart” también de INXS, cuya fuerza y ritmo acelerado me indica que es cierto, que no creo que esto sea posible y alguna estela dejamos en el firmamento cibernético.
Photo Credit : Smeerch via

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Almudena Pardilla Fdez

Estudié Periodismo pero la vida me ha redirigido al mundo de los medios y su mayor fuente de financiación; la publicidad. Conjugar esto con mi gusto por lo internacional y global me ha convertido en una gestora de medios internacionales desde hace siete años. Ante todo soy aprendiz casi antes de que Malú sacara su gran éxito, pero a diferencia de ella, yo aún y siempre, sigo aprendiendo.

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2 Respuestas

  1. Almudena Pardilla Fdez dice:

    Muchas gracias Marta,
    un honor!!!

  1. 1 junio, 2015

    […] INFINITOPUNTOCERO. […]

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