Mi robot se llama Scarlett, ¿y el tuyo?

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Probablemente la robótica sea uno de los aspectos que más muestran el desarrollo de un país. Es una evolución normal, algo lógico. Parece que si no está todo automatizado no se está avanzando.

Hasta ahora ya hemos notado el gran cambio en muchas de nuestras acciones diarias. En algunas de ellas se ha eliminado el personal para hacerlo “selfservice” y en otras de ellas directamente ya no hay interactuación humana en la gestión. Ahora el dependiente te mira mal si dices que vas a pagar el aparcamiento en la taquilla, es más, él muy diligentemente te indica el camino a la máquina. Cada vez hay menos opciones dedicadas al pago manual en los peajes, es difícil encontrar en la distancia el carril al que debes dirigirte. Lo manual ya es considerado algo residual.

Creo que somos la generación del cambio en este aspecto. Nuestros padres vivieron sus años en fábricas repletas de personas trabajando en la cadena de montaje y nuestros hijos entrarán en fábricas donde no habrá un corazón que palpite y cuya única presencia humana será la que controle, de lejos, a todas esas máquinas.

No penséis que estoy en contra de la robótica, no. Lo que me preocupa es el cambio generacional que debe dar la sociedad con su entrada en el mercado. Según el Foro Económico Mundial en los próximos 5 años la robotización de trabajos que se ejecutan por humanos generará una pérdida de 5,5 millones de puestos de trabajo.

Entiendo la robotización en los trabajos como algo que nos ayuda a mejorar como puede ser:

  • La robótica médica: En este caso el avance está siendo espectacular y además es directamente en beneficio del paciente. Desde operaciones y pruebas menos invasivas para el paciente a conseguir ver en tiempo real qué pasa dentro de su cuerpo para mejorar el diagnóstico. Mención aparte merece la enorme ayuda que proporciona en la rehabilitación y a nivel de prótesis y trasplantes.
  • La robótica militar: Con la inclusión de robots para la localización de minas antipersona y la desactivación de bombas.
  • La robótica social: Además de la domótica propia de las casas también está BUDDY, un robot que es capaz de interactuar con la familia y decirnos si hemos apagado el horno, si hay fugas de agua o controlar termostatos, cerraduras o interruptores.

Las robótica entendida como herramienta para mejorar la existencia del ser humano me parece más que correcta pero hay mucho rico, loco suelto por el mundo que podría no utilizar la robótica con algo beneficioso o al menos como algo para lo que no se encuentra un sentido claro. Y para muestra un botón, tenemos un hongkonita de 42 años que se ha gastado más de 50.000$ para crear un robot con la apariencia de Scarlet Johansson.  Y yo me pregunto, ¿habrá nuestro querido vecino hongkonita dotado a este robot de algún aliciente adicional al parecido físico? ¡Lo digo por aprovechar la inversión!

 

Mirad sino Google, yo no sé si vosotros lo sabéis pero tiene una instalación semi secreta a cargo de Alphabet Inc. dedicado a hacer grandes avances tecnológicos que se llama Google X.

¿Cómo os habéis quedado? Yo no salgo de mi asombro, Google no dejará de sorprenderme. Pues bien, al menos ellos tienen unos proyectos muy variados donde se encuentra un motivo real por el que invertir: Un automóvil sin conductor (antes o después llegarán, y lo sabemos),  el Proyecto Loon que busca llevar acceso a Internet a todo el mundo, creando una red de Internet por medio de globos volando a través de la estratosfera (esto se me escapa de las manos) y este último me encanta porque veo una magnífica solución para aquellos que padecen esta enfermedad, Lentes de Contacto de Google:  para ayudar a las personas con diabetes, midiendo constantemente el nivel de glucosa en sus lágrimas.

Hace pocos días Google junto con la Universidad de Tokio ha presentado SCHAFT, el nuevo robot bípedo que consigue subir escaleras, cargar con pesos de 60 kg y andar sobre terrenos desnivelados sin perder el equilibrio. Yo no sé vosotros pero estoy viendo luz en la cara de algunos de los lectores que viven en un tercero sin ascensor y están viendo a Schaft subiéndoles la compra a casa. Si esto me pilla hace cuatro años a mi no me operan de la espalda ¡ya os lo digo yo!

Ahora que os voy a decir una cosa, nunca ningún robot, por muy adelantados que estemos, conseguirá daros un abrazo con el calor y el cariño con el que lo hacemos los humanos.

Photo credit: http://www.bluefrogrobotics.com/en/buddy

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Leticia Calleja

Cofundadora de Infinitopuntocero. Consciente de que los que trabajamos en Marketing Online, en el sentido más amplio de la profesión, somos, en parte, responsables del cambio generacional a la era digital. No compramos como nuestros padres, no manejamos la información como lo harán nuestros hijos.

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