Tecnología para borrar todo rastro de tí

Esa noche me recogí el pelo, de haber tenido alguna certeza de que estaba a punto de perder esa guerra, quizás me lo hubiera dejado suelto, tal y cómo hacen los profesionales de Tanatoestética al preparar los cadáveres. Habíamos quedado en su casa para hablar, era de noche aunque el reloj no marcaba más de las 7 de la tarde, estaba temblando, tacones, faldita, camisa y algo de maquillaje natural, lo que fuera para que si pensaba dejarme, le fuera lo más difícil posible. No recuerdo si nos besamos en la boca o en la mejilla, rememoro perfectamente que era un 12 de enero y mi falta de apetito, no nos habíamos visto durante las Navidades y ni la usencia había mermado mis ganas de verle. Me hizo pasar al salón y vi la mesa perfectamente preparada para dos y una tortilla de patata en el centro. Tocaron los ángeles en el cielo que habían oído mis súplicas y sentí a qué sabía el color verde esperanza mientras escuchaba los tonos agudos que elevaban mi frecuencia cardiaca.

Pero nada tenía que ver la elegancia en las formas con el mensaje tan duro que recibí; “No quiero seguir contigo”, me dijo. El dolor fue repentino e intenso, por segunda vez lo sentía en ese punto concreto, debajo de mi pecho izquierdo, un desgarro interno causado por el intento de asimilar el rechazo de la persona a quien más amaba.

Y es que casi nadie sale vivo del amor, todos en mayor o menor medida hemos sufrido y hemos hecho sufrir. Personalmente creo que es un sufrimiento demoledor. No me interesa experimentar si con la práctica uno se llega a acostumbrar, gracias que estoy muy convencida de que a pesar de todo vale la pena arriesgar.

Fue en el 2004 viendo la película “ Olvidate de mi” dirigida por Michel Gondry, cuando llegó a mí el primer concepto de utilizar una ayuda externa para superar las rupturas, algo más que un puñado de libros de manuales de cómo olvidar a tu ex o unas sesiones de psicoterapeuta, realmente se asomaba ante mí un verdadero auxilio cuando tocas fondo, cuando todo pierde el sentido y se rompen los cimientos de tu día a día. En la película, el protagonista recibe un terrible golpe cuando descubre que su novia, Clementine, ha hecho que borren de su memoria todos los recuerdos de su tormentosa relación. Desesperado, se pone en contacto con el creador del proceso, un Doctor que regenta una clínica encargada de hacer este tipo de operaciones, con la intención de que el Doctor borre también a Clementine de su memoria. Hubiera sido maravilloso poder haber tenido esa clínica para dirigirme ahí después de dejar plantada la tortilla de patata y hacer que desapareciera todo rastro de él en mi cabeza y despertar a la mañana siguiente ahorrándome mucho dolor y desconcierto.

En el 2004 las Redes Sociales estaban en un estado muy incipiente, en Cambridge, Massachusetts, se fundaba Facebook, también hablando inglés se fundaba Flickr, pero ni rastro de la marabunta de redes y aplicaciones que ahora nos rodea.
Ahora, en la era de las redes sociales, además de acarrear con la pena, tenemos que secarnos las lágrimas para ver las pantallas de nuestros dispositivos múltiples y empezar a borrar su rastro, no basta con la tortura de nuestra mente que se empeña en recordar sólo la mejor parte de la historia. Tenemos todas las tecnologías a nuestro alcance que nos incitan a que estemos más y más conectados con todos, pero cuando rompes con alguien, de repente tienes que desconectarte de él y todo su círculo. Es algo para lo que las tecnologías no han sido hechas.

Es un hecho, hemos roto. Empieza el viacrucis mientras suena “the racing rats” de Editors:

Después de dejar de seguirle en la calle, le dejas de seguir en Facebook, visitas el “breakup flow” que te ayuda a limitar tu conexión de social media de una manera sutil, editando las menciones en los nuevos feeds y desetiquetando las fotos. Te instalas “Block your ex” en tu navegador evitando así visitar ciertos perfiles en las redes. Antes, con mudarte de ciudad bastaba, ahora lo que se necesita es la extensión digital de esos 450 kilómetros de distancia.

Otro de los momentos duros por los que hay que pasar ahora es informar a Siri que él ya no es tu pareja. “Oye Siri, fulano ya no es mi novio”, Siri te entiende aunque lo hayas pronunciado medio sollozando, y Siri responde “Quieres que recuerde que fulano ya no es tu novio? Y me presenta en la pantalla para que le indique si o no, desde ese momento, ya estamos oficialmente Siri-separados.

Así que probé KillSwitch, una aplicación para android y iPhone que elimina todas las publicaciones (estados, fotos, vídeos,…) en las que esté etiquetada esa persona, pero no era para mi caso específico ya que solo elimina las cosas que hayas publicado tú, no el otro o la otra. Mientras llega desde USA “The Breakup Shop” para borrar todo el historial de esta relación en Internet, me pongo a questionar si la app “Somebody” no es un tanto inmoral e impersonal. En sentido general es una app que usa el concepto de red social para facilitarnos la entrega de mensajes que no son agradables, como por ejemplo romper con tu novio. Se hace a través de un simple mensaje que es enviado a una persona que está cerca de él porque claro está, no vas a matar al mensajero.
Creo que nos estamos volviendo un poco locos, tanto sufrimiento para que luego venga ” Adele” y nos cante ” Hello” como si nada hubiera pasado y nos entren unas ganas horribles de llamarle, pues no ayuda.

Photo Credit: Richard Stewart James Gaston via Compfight cc

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Almudena Pardilla Fdez

Estudié Periodismo pero la vida me ha redirigido al mundo de los medios y su mayor fuente de financiación; la publicidad. Conjugar esto con mi gusto por lo internacional y global me ha convertido en una gestora de medios internacionales desde hace siete años. Ante todo soy aprendiz casi antes de que Malú sacara su gran éxito, pero a diferencia de ella, yo aún y siempre, sigo aprendiendo.

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2 Respuestas

  1. margarciamendoza@gmail.com' Mar García Mendoza dice:

    Maravilloso artículo Almudena, no podías haber encontrado un símil mejor para contarla.

    • Almudena Pardilla Fdez dice:

      Muchas gracias Mar! Me alegro te haya gustado y espero no te hayas sentido muy identíficada con esta necesidad de borrar rastros de exparejas. Un abrazo

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