¿Tengo una idea y ahora qué?

Pues ahora viene la parte más complicada y es conseguir financiación para que un proyecto se convierta en realidad. Bueno… pensándolo mejor, realmente lo complicado es tener la idea ¿no?.

No sé si es un defecto o una virtud pero yo suelo entusiasmarme con la mayoría de proyectos propios o ajenos y suelo involucrarme con excesiva frecuencia en ellos.  Algunos sí han visto la luz pero otros muchos se quedan en el camino, no por ser una mala idea o mal proyecto sino por falta de financiación.

Actualmente estamos trabajando en un proyecto de una App que nos ha obligado a pasar buena parte del verano preparando un business plan. Barajamos varias alternativas para conseguir financiación. Desde luego, existen las tradicionales si no dispones de recursos propios: préstamos personales, de empresa o a emprendedores, subvenciones, que aparezca un Business Angel y se enamore de tu proyecto, pero… seamos realistas eso no suele pasar, fue entonces cuando empezamos a considerar el concepto de crowdfunding.

La idea es muy sencilla, se trata de la microfinanciación o micromecenazgo mediante la cooperación colectiva y aunque nos pueda recordar al concepto de mecenas, desde luego el crowdfunding está muy lejos del romanticismo con el que los mecenas del Renacimiento apoyaban a los distintos artistas, en el que no había ánimo de lucro. En este caso sí y, desde luego, se mueven cifras importantes.

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El pasado mes de octubre de 2014 el gobierno aprobó una ley que regula el crowdfunding y que hace dos tipos de distinciones:

Inversores acreditados, que son los institucionales, las empresas que superen determinados niveles de activo (un millón de euros), cifra de negocio (dos millones) o recursos propios (trescientos mil euros) y todas las personas físicas o jurídicas cuyos niveles de renta superen los cincuenta mil euros al año o tengan un patrimonio superior a cien mil euros y soliciten expresamente este tratamiento.

No acreditados. Por su carácter minorista, tendrán límites anuales a la inversión (tres mil euros por proyecto y diez mil euros en el conjunto de plataformas).

Existen varios modelos:

Basados en donaciones: Quienes hacen aportaciones monetarias no esperan beneficios de la transacción.

Basados en recompensas: Quienes hacen aportaciones monetarias esperan una recompensa a cambio de su contribución.

Basados en acciones: Se invierte en masa en una empresa y se recibe acciones o participaciones de la misma.

Basados en préstamos: Se financia a una empresa a cambio de un tipo de interés. Este concepto se denomina Crowdlending.

Basados en royalties: Se invierte en un proyecto o empresa y se espera una parte simbólica de los beneficios.

Los pasos:

  1. Publicación en la plataforma:
    Se publica un proyecto indicando la cantidad de dinero que necesitas, existen numerosas plataformas, alguna de las más populares son Indiegogo o The Crowd Angel.
  2. Defines el plan de recompensas: Alguno de los modelos que hemos visto anteriormente.
  3. Difusión del proyecto:

Primero define el target al que te quieres dirigir, planifica tu campaña e utiliza todos los medios a tu alcance, tus RRSS, contactos personales, etc. Hay que tener en cuenta que el tiempo es limitado.
La propia plataforma que utilices también, en algunos casos, realizará la labor de dar visibilidad al proyecto. Su modelo de negocio consiste en obtener comisiones de los que consiguen financiación.

  1. Recaudación:

Pueden pasar dos cosas:

  • Si se llega al 100% de lo solicitado, se cobra en este momento para que el creador pueda implementar la idea. Una vez puesta en marcha el creador del proyecto entrega las recompensas a sus cofinanciadores.
  • Si el proyecto no recibe el 100% de la financiación solicitada, el dinero recaudado hasta el momento no se cobra de las cuentas de los cofinanciadores.

Este sistema tiene en mi opinión una gran ventaja que va más allá del dinero recaudado y, obviamente, de la posibilidad de ponerlo en marcha. Si hemos conseguido la financiación, es porque los cofinanciadores han creído en nuestro producto o servicio y eso puede ser un buen indicador de su aceptación en el mercado. De igual forma si no hemos conseguido financiación, probablemente tengamos que trabajar más en nuestra idea.

Por el contrario, al exponer nuestro proyecto a cientos de personas, corremos el riesgo de que alguien con más dinero o recursos que tú pueda copiarla. Por eso mi consejo es que registres tu idea antes de mostrarla al mundo. Es un trámite muy sencillo y las tasas del registro solo cuestan 14€.

Copyright Imágenes: Carlos Amarillo y Rulsoft.

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Cofundadora de infinitopuntocero. Soy una apasionada del marketing y la publicidad, inicié mis pasos con el “marketing mix” para más tarde especializarme en marketing digital y tengo la suerte de poderme dedicar profesionalmente a ello, además de disfrutar con cada campaña, con cada estrategia, también es mi forma de vida.

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