Ya está bien de cuentos, ¡madurad de una vez!

¿Seguimos con el cuento? Y sucedió que en aquel país tan lejano en el que los Villanos Mercados habían sembrado el caos, las gentes descubrieron que era fácil suplantar a un Mercader y acercarse a las Reinas Marca. Y pronto llegaron a los pueblos de aquel reino habitantes venidos de todos los rincones. Ocuparon las plazas, las tabernas, los puentes, los caminos, los claros de los bosques… Se apostaron en cualquier lugar donde hubiera una conversación de Mercaderes y se unieron a ella, dispuestos a defender la virtud de su Reina por unas pocas, muy pocas, monedas. Y los negros nubarrones de la feroz Competencia oscurecieron aún más los cielos de aquel atormentado Reino.

Pronto los Falsos Mercaderes sacaron pecho y comenzaron a nombrarse a sí mismos Caballeros Influencers y Generales Expertos. Algunos, los más románticos, se unieron alegremente a las huestes de los Apasionados Tuiteros.

Sin embargo, rápidamente descubrieron que sobrevivir en aquel Reino era una empresa harto complicada. Les faltaban largas horas de entrenamiento con escudo, lanza y espada. No estaban preparados para largas cabalgadas y feroces encuentros cuerpo a cuerpo. Habían disfrutado de una existencia regalada, seguros tras los muros de sus fortificados palacios. Habían crecido rodeados de criados y mimados por sus ayas. No estaban hechos para la batalla.

Y así los Falsos Mercaderes fueron sucumbiendo en el transcurso de la sangrienta contienda. Algunos se convirtieron en Bufones que animaban los Mercados ante el regocijo de los allí congregados. Otros intentaron aprender y ganarse un puesto en el antiguo gremio. La mayoría no lo consiguió. Su falta de preparación era sólo comparable a su enorme ego. No conocían la humildad y creían tener derecho a todo por el mero hecho de ser, estar o pagar. Pronto se sintieron atacados, vieron su orgullo vejado y se les saltaron las lágrimas. No tenían armadura y se encontraron expuestos, demasiado indefensos, al ojo crítico de los habitantes de aquel Reino. Se dieron cuenta de que no bastaba con sacar pecho.

Photo Credit: bibendum84 via Compfight cc

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Ese fue el momento en el que el Jefe Troll decidió asolar el Reino. Lanzó furiosos ataques que mancillaron la virtud de las Reinas. Su poderoso ejército de mercenarios inició un asedio sin cuartel que los Falsos Mercaderes eran incapaces de contener. Todos los puntos estratégicos del Reino empezaron a caer. Tan solo unos cuantos permanecieron en pie, con su Reina Marca valientemente defendida por un Antiguo Mercader, uno de aquellos humildes soldados sin linaje, pero hábil en la estrategia, ducho con las armas y absolutamente entregado a salvaguardar la reputación de su dama.

Con el tiempo, los nubarrones de la feroz Competencia se fueron despejando, los Mercados se fueron ordenando y el Reino se fue reconstruyendo. Los Falsos Mercaderes cada vez vieron más reducido su espacio y se vieron obligados a emigrar de nuevo. Pronto los Antiguos Mercaderes pudieron concentrarse en convencer a sus reinas de lo útil que resulta rodear al Mercader de un ejército de expertos. Pero esa es otra historia.

Moraleja (porque todos los cuentos tienen moraleja)

Si eres uno de esos Falsos Mercaderes, ¡madura de una vez! Aprende a estar en el punto de mira, aprende a navegar por la conversación contra corriente. Entiende de una vez que todos podemos juzgarte como tú juzgas a los demás. Y si algún osado te llama Influencer de Mierda, aguántate, porque el único responsable de cómo se percibe tu marca personal, querido, eres tú. La creas con tus acciones.

Imagen Cabecera: Photo Credit: NiePhotography via Compfight cc

No puedo irme sin dar las gracias a mi compañera Vega por haber sido mi inspiración para este post y haberme dato el pie para escribirlo. Gracias, Reina.

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cfigueiras@carmenfigueiras.com'
Cofundadora de Infinitopuntocero. De los Mass Media a los Social Media hay sólo un paso y hace ya años que lo di, como corresponde a un espécimen evolucionado de la comunicación. Más de 20 años comunicando por cualquier medio y velando por la reputación y la imagen de mis clientes, tenían que acabar rellenando este blog hasta el infinito. ¿Te animas a leer?

3 Respuestas

  1. vegapchirinos@gmail.com' Vega Pérez-Chirinos Churruca dice:

    No sabes la ilusión que me hace compartir narración contigo. Que vivan los gremios, la artesanía real y que los Falsos Mercaderes se ahoguen en el humo que venden.

    • cfigueiras@carmenfigueiras.com' Carmen Figueiras dice:

      Gracias, bonita. Supongo que el mercado se ordenará y se limpiará, como pasa siempre que hay un boom en algo. Cuestión de tiempo, ¿no?

      • vegapchirinos@gmail.com' Vega Pérez-Chirinos Churruca dice:

        Se nos olvida eso de que algunas cosas no son inmediatas. También podríamos hablar del hechizo de la inmediatez, en próximas entregas. 😉

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