Perfiles que alimentan el ego

El uso de las redes sociales hoy en día mantiene una relación muy directa con el ego. 

Compartimos post, subimos fotos y contamos historias para expresar y compartir esa vida siempre impresionante que cada uno se crea.

Justo de la misma manera en la necesitamos la visión generosa y única de una madre, nos labramos el camino de confiar en que esa identidad y brillo que comunicamos, es realmente la que siempre lucimos  y así coleccionar likes y mensajes que nos sostengan cuando de cuerpo para abajo  nuestra vida nos parece miserable.

Últimamente estoy dejando de seguir impostores. Se que esas fotos de viajes, esas comidas en restaurantes caros o esas caritas de niños felices e hijos guapos, son solo una parte de ese perfil social que nunca se me muestra al completo.

 

Ese perfil social es el perfecto diálogo para el ego, nunca en la historia de la humanidad fue tan fácil que como individuos pudiéramos conseguir una aprobación inmediata y numerosa a ese yo que estamos proyectando en las redes… Clic para tuitear

Casi por todos es sabido que a estar alturas ya hemos caído en la trampa, hemos sucumbido a vender nuestros datos y secretos permitiendo el acceso de que se rastree nuestro comportamiento como consumidor para que las marcas se atrevan a enamorarnos.

Pero hay una estafa aún mayor y está en nosotros mismos, se empieza a germinar en un óvulo pequeñito, sólo escucha lo que le decimos y se hace grande creando un yo superior tan magnifico como irreal y que hace que ciertas personas no puedan dejar de interactuar, proyectando su ego mediante un uso abusivo de las redes sociales.

Parece que todo esto que comento se quedara en nada y no fuera a ninguna parte. Precisamente, la manera en la que nos entendemos, lo que pensamos de nosotros mismos y lo que nos contamos acerca de quién y cómo somos, es un arma muy peligrosa.

Cuando se crea una visión distorsionada, fruto de una adulación excesiva, si te dejas atrapar por el poder o en el camino jamas pensaste que tú podías dejar de tener razón, aparece el Ego en su versión más aterradora.

Lo encontramos en la esencia del terrorismo, de las guerras, de los separatismos, de los divorcios, de las peleas.. es el principio de muchos males cercanos y lejanos también. Él es desde mi punto de vista es el enemigo instalado en la clase política, carente de transparencia, respeto, confianza, honestidad y con muchísima falta de control del Ego.

Las redes sociales han contribuido a que estos egos crezcan más altos y guapos. Resulta curioso que no se diga más, que no se diga más alto, pero este ego desproporcionado es la mayor trampa de la sociedad actual. Porque es un ego exacerbado que anula al nosotros y  gestionar estos egos es muy complicado, es como gritar a quien no oye, puedes desgañitarte la garganta, él sólo se oye a si mismo , no escucha, no atiende y te robará la energía para alimentar a esa fierecilla interior que necesita de adulaciones constantes cual vampiro anhela sólo chuparte la sangre.

Sólo ser conscientes de que estamos inmersos en esa dinámica sin fin, donde ni un millón de likes son suficientes, puede salvarnos de encontrarnos un día demasiado vulnerables y débiles.

Me preocupa que hoy predomine el estar pendientes sólo del afuera y que no nos atrevamos a mirar y cuidar el interior. Que el ego nos domine de la misma manera que preside Norteamérica, que permanezcamos distraídos en lograr el perfecto ángulo de nuestro selfie  y que con el tiempo, cuando las circunstancias nos obliguen a un enfoque algo más íntimo, nos sintamos perdidos, huérfanos de auténtica identidad y esclavos de esa parte de ti, la de las redes sociales y los fuegos artificiales.

Photo Credit: shannonkringen Flickr via Compfight cc

Más sobre el autor

Almudena Pardilla Fdez

Estudié Periodismo pero la vida me ha redirigido al mundo de los medios y su mayor fuente de financiación; la publicidad. Conjugar esto con mi gusto por lo internacional y global me ha convertido en una gestora de medios internacionales desde hace siete años. Ante todo soy aprendiz casi antes de que Malú sacara su gran éxito, pero a diferencia de ella, yo aún y siempre, sigo aprendiendo.

2 Respuestas

  1. Brillante reflexión.
    Tan de acuerdo con lo que dices que con gusto firmaría el artículo como propio.
    Mi más sincera enhorabuena por esa claridad de ideas.
    Gracias por poner estas cosas negro sobre blanco.

  2. Almudena Pardilla Fernández dice:

    Hola Antonio, Muchas gracias !!! Un abrazo

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