Tendencias (o espejismos) del marketing digital para 2017

En estas fechas proliferan los post recopilatorios y los de tendencias. Está claro ya que las tendencias del marketing digital para 2017 son el vídeo en streaming, la inteligencia artificial, la realidad virtual, que ya en 2016 vino pegando fuerte… Hay más, claro, y según avance el nuevo año veremos qué tendencias se afianzan y cuáles se convierten en simples espejismos.

Ese es el asunto, ¿cuántas veces hemos creído en una tendencia o hemos apostado por ella y luego el asunto se ha desvanecido como humo en el aire? Basta con revisar cada día los recuerdos de Facebook para sonreír ante el entusiasmo que nos provocaron determinadas tendencias que nunca llegaron a cuajar.

A veces apostamos por tendencias de #marketingdigital que acaban en espejismo. Clic para tuitear

No aprendemos, ¿eh? Sin embargo, hay una tendencia que vengo meses detectando y que me haría una ilusión loca que llegase a cuajar y no quedase en espejismo para 2017. Veréis, en el último semestre de 2016 han empezado a llegarme a las manos potenciales clientes que vienen rebotados de esas agencias que gestionan paquetes enteros de redes sociales por 200/300€ al mes. Y vienen rebotados porque el precio será asequible pero el servicio es infumable. Parece que los clientes están empezando a aplicar al marketing digital el refrán aquel de que lo barato sale caro.

Reconozco que cada vez que un potencial cliente ha rechazado mi presupuesto porque tal o cual agencia hacía lo mismo por 300€, les he respondido que no, no hacían lo mismo. Y he escrito parrafadas bien largas y densas para educarlos en el valor real de este servicio. Contratarme no me contratarán pero, al menos, algo aprenden. Si hubiera podido facturar las horas dedicadas a tan poco edificante labor, tendría ahora un colchoncito la mar de majo.

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Lo barato ha salido caro

Basta con echar un rápido vistazo a la gestión en medios sociales que realizan estas agencias para encontrarte con situaciones de lo más pintorescas. Vamos a centrarnos en el ejemplo de mala gestión de redes sociales que suelo ponerles a mis alumnos: un salón de belleza, peluquería y estilismo que me pidió presupuesto hace unos meses. Tras un breve análisis me encuentro:

  • Un canal de Instagram que no se ve porque es privado. Claaaaro, es que cuando tienes un canal corporativo en Instagram para subir fotos y vídeos de lo guapísimos que dejas a los clientes, lo normal es que no lo vea nadie.
  • Una página de Facebook que no es página sino perfil (algo que las normas de Facebook prohíben expresamente), plagado de faltas de ortografía. Lástima que el CM a precio de saldo no hubiera completado su proceso de alfabetización antes de ofertar al universo sus baratísimos servicios. A todo esto, los contenidos compartidos no van más allá de los selfies de los empleados con los clientes y de fotos de botes de champú. Botes de champú a pelo (nunca mejor dicho) sin más explicación que la aclarativa etiqueta #champú.
  • Un canal de Twitter en el que se publica automáticamente todo lo que sale en Facebook y en Instagram, faltas de ortografía incluidas. Eso sí, ni un solo tuit, como debe ser un tuit o generado en el canal.
  • Un TL en Twitter que no se sabe a qué responde y es que para qué vamos a juntarnos con influencers o simplemente con gente que hable de moda, belleza, estética, tendencias… ¿para generar conversación inteligente y profesional que ayude a posicionar la marca como referente del sector? No, hombre no, vamos a seguir a lo primero que pillemos por ahí, aunque hable de porno, suelte chistes o se dedique a perseguir políticos con saña justiciera. Eso es lo guay.
  • Una web antediluviana donde lo único que se encuentra con facilidad son las faltas de ortografía. Todo lo demás, incluidos los botones sociales, está bien escondido. Cero SEO, cero SEM y cero SMO, claro.

Por supuesto, el CM en cuestión, ese insigne autor de cervantina prosa, no le ha preparado jamás un Plan de Medios Sociales. Mejor no profundizar en ese aspecto y es que, cuando te llevan todo el paquete de redes sociales por 200 o 300€ al mes, esto es lo que puedes esperar. Ni formación, ni tiempo, ni dedicación. Cuando mis alumnos ven este ejemplo entienden perfectamente que no se puede trabajar con esos presupuestos.

Si aceptas un presupuesto bajo para tus #RRSS no tendrás calidad ni tiempo ni dedicación. Clic para tuitear

Cambio de tendencia

Pues sí, los clientes que me han ido viniendo a las manos en estos últimos meses no solo no se quedan muertos al ver mi presupuesto, sino que no me discuten ni un euro porque, a fuerza de fracasar, entienden perfectamente las horas que lleva esto, los conocimientos, la experiencia, la base de marketing que aporto, la asesoría que implica.

Es más, no solo no me los discuten sino que me los devuelven firmados en menos de 24 horas. Reconozco que la primera vez el impacto fue tal que tardé un rato largo en reaccionar.

Y os cuento aún más. En algunos casos son tan conscientes de su propio caos que hasta están dispuestos a pagar herramientas con tal de poner un poco de orden en la maraña en la que están inmersos. Lo malo es que limpiar la casa cuando te la han dejado arrasada después de una bacanal consume mucho esfuerzo, recursos y tiempo. Un tiempo precioso durante el cual no puedes avanzar porque estás saturado retirando las zarzas a machetazos, así que tardas en llegar a un punto de crecimiento en todos los aspectos.

La cuestión es que los clientes aprenden. Siempre lo he dicho. Se la puedes colar una, se la puedes colar dos veces pero al final terminan aprendiendo y gracias a ese aprendizaje, el mercado se irá limpiando de oportunistas, intrusos e incompetentes.

Los clientes aprenden y eso limpiará el sector del #marketingdigital de intrusos y oportunistas. Clic para tuitear

Esto no es una inocentada

No, no lo es. Es una realidad que estoy viviendo y que me apetece compartir porque creo que arroja un poco de luz, algo de esperanza, a un sector en el que muchas veces se compite con precios a la baja o a base de meter el dedo en el ojo del contrario y rebañar.

Eso sí, espero que sea una tendencia real, no un espejismo, y que con el tiempo avance y se vaya consolidando. Nos irá mejor a todos, a nosotros porque podremos plantear unos honorarios dignos y a los clientes porque notarán (en la mayoría de los casos) la calidad del servicio recibido.

Mi balance de 2016

De verdad, no creo que haya sido un año tan malo como todo el mundo dice. Aunque solo sea por lo que acabo de contaros ha valido la pena recorrerlo hasta el final. Si 2017 se mantiene igual, quizá podamos retomar la conversación sobre aquellos famosos brotes verdes que terminaron mustios, ¿os acordáis?

Y es que no solo mi experiencia es positiva. A mi alrededor veo gente encontrando empleo y veo gente creándolo. Veo gente compartiendo las oportunidades que se le cruzan en el camino y veo gente creciendo gracias a eso. Veo generosidad, veo apoyo, veo profesionalidad y, una de dos, o yo he tenido mucha suerte rodeándome de los mejores (que puede ser) o es que hay una tendencia positiva en el camino. Por fa, aunque creáis que he sido invadida por el espíritu navideño, dejadme pensar que la segunda opción es la correcta.

Por cierto, empieza a ser tradición que me toque publicar el Día de los Inocentes. Si el año que viene me toca de nuevo os preparo una buena inocentada, palabrita del niño Jesús.

Termino aquí deseándoos un feliz 2017 en mi nombre y en de todos mis compañeros pero, decidme ¿cómo creéis que va a ser el próximo año?

Más sobre el autor

Carmen Figueiras
Cofundadora de Infinitopuntocero. De los Mass Media a los Social Media hay sólo un paso y hace ya años que lo di, como corresponde a un espécimen evolucionado de la comunicación. Más de 20 años comunicando por cualquier medio y velando por la reputación y la imagen de mis clientes, tenían que acabar rellenando este blog hasta el infinito. ¿Te animas a leer?

2 Respuestas

  1. Los clientes son una masa informe de gente solicitando servicios.
    Unos los solicitan porque tienen una necesidad, saben lo que necesitan y están dispuesto a pagar por ello; otros simplemente “compran por imitación”, no tienen ni idea de lo que compran, no saben distinguir lo bueno de lo malo y siguen comprando el servicio porque les da pereza aprender lo mínimo para decidir.
    Afortunadamente van aprendiendo, o les hacen aprender a base de hostias en la marca (y en la billetera).
    Espero que sea por una cosa u otra ese cliente informado sea el más habitual.
    Por cierto el “vídeo en streaming” es otra de esas cosas que algunos piensan que “está de moda, es tendencia y tenemos que hacerlo ya” pero ni puñetera idea de cómo integrarlo en una estrategia de marca. Más de uno se piensa que hacer un Facebook Live con un móvil de vez en cuanto ya es estar a la última.
    En fin, paciencia, calma y a disfrutar de buenos clientes en 2017
    Gracias por hacernos pensar con tu artículo.

    • Y con un pie en 2017 hay marcas que no se atreven a hacer un vídeo en streaming por miedo. ¿A qué? A que se corte, a que alguien diga o haga algo inconveniente, a muchas cosas. Pero la evolución se terminará imponiendo o al menos eso creo yo.

      Estoy de acuerdo contigo, hay quien compra servicios por imitación o pensando solo en el precio. Por suerte los resultados les terminan empujando a comprar pensando en calidad. Yo creo que es el proceso normal de evolución de un mercado. Ha habido un boom, mucha gente se ha subido al carro y ahora el sector empezará a regularse.

      Gracias por tu comentario, Antonio.

      ¡Y Feliz Año Nuevo!

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