Twin Peaks como fenómeno cultural transmedia [II]

Cuando escribí la primera parte (un cliffhanger en toda regla al más puro estilo Lynch-Frost) de mi humilde aportación a todo lo que se ha escrito sobre Twin Peaks en los últimos meses, pensé que más o menos tenía el guión predefinido, que sabía de qué y cómo iba a hablar sobre como la serie de culto se ha relacionado con el mundo digital y la narrativa transmedia.  Pero una vez más, el tándem creativo Lynch- Frost han vuelto a dejarme con la boca abierta y a romper todas mis expectativas.

Como comentaba antes, en estos últimos meses y en especial la última semana (tras el doble capítulo final de la ¿temporada? ¿saga? Aún no está claro si continuará) se ha escrito mucho en Internet: en medios especializados en lo audiovisual y generalistas, en medios especializados en Twin Peaks, en medios sociales, foros… Añadir algo a todo lo que ya se ha dicho, no es tarea fácil. Y más sin destripar la serie. Intentaré revelar lo mínimo. Yo misma aún estoy asimilando el ¿final? y todo lo que me ha sugerido la temporada, que no es poco e intentaré resumir en este post.

Who killed Twin Peaks?

Mientras escribo estas líneas la comunidad cinéfila aún está asimilando el (cuanto menos) sorprendente final de la Temporada 3, Twin Peaks: The Return. Y yo también. Una semana después de su estreno aún surgen teorías sobre el significado narrativo del final. ¿La primera reacción? Sorpresa, desconcierto, decepción, rabia, ira. Una vez más los medios sociales fueron el canal por el que se comunicaron las emociones ‘en caliente’ y se publicaron cosas que no deberían haber salido de un comentario de salón bastante subido de tono. Se entiende el desconcierto ante un final no esperado y devastador (porque así ha sido), pero ¿era necesario pedir la cabeza de David Lynch como pedían muchos usuarios? Una vez más asistimos atónitos a una borrachera de emociones que los usuarios no pueden o no quieren controlar en Medios Sociales, como vimos con Carmen Figueiras en su post sobre los Atentados de Barcelona.

Más allá del debate de la regulación de los Medios Sociales o la educación para su uso, la situación vivida ante el final de Twin Peaks abre el eterno debate sobre el estatus del cine o la televisión como arte: ¿dar al público lo que le satisface o mantener la independencia en pos de la libertad artística?

En ningún momento los creadores trataron que Twin Peaks funcionase como una serie de misterio que acabase respondiendo la pregunta que planteaba (o que más bien planteaba la cadena de televisión ABC): ¿Quién mató a Laura Palmer? Fue la cadena ABC la que pidió en los 90 a Lynch y a Frost adelantar la resolución del asesino de Laura Palmer para cumplir con las expectativas de los espectadores. A partir de ahí, los creadores perdieron interés y dejaron en otras manos la dirección de los episodios. Y entonces la serie vivió un tremendo bajón, hasta que fue recuperada por el tandem en sus ya míticos episodios finales. La serie fue cancelada y nos quedamos con un cliffhanger de 25 años.

Who killed Twin Peaks

Pero, ¿Quién mató a Twin Peaks? Como Bobby comentaba sobre la muerte de la mítica Laura Palmer en una escena de la serie, puede que entre todos la matásemos. La cadena por manejar las expectativas de los espectadores, los espectadores por esperar una resolución lo antes posible. Expectativa-espera-espectador. Si Twin Peaks es revolucionaria más allá de su trama, elementos narrativos y logros visuales, es porque rompe la función asumida de la televisión: esperar sentado una explicación o resolución de la sucesión de imágenes que presenta y a las que nos sometemos voluntariamente. Twin Peaks siempre planteó que los consumidores del producto narrativo fueran partícipes de la resolución del misterio. 25 años después muchos usuarios y críticos especializados siguen (seguimos) sin entenderlo, como bien ha expresado Leonardo Moncada en este post.

My (b)log has something to tell you

Las pistas siempre estuvieron ahí y de nosotros depende (re)construir el misterio. Me aventuro a decir que Twin Peaks no es ya simplemente un producto cultural transmedia sino un misterio transmedia. Ese “work in progress” al que se ha referido Mark Frost en múltiples ocasiones, cobra especial relevancia en esta última temporada en la que los creadores y el equipo han utilizado otros medios rompiendo los límites del transmedia: en Twin Peaks este no está pensando para ampliar los huecos que el canon televisivo deja entre escena y escena o para revisitar a nuestros personajes preferidos, sino que encontramos más piezas de un misterio que el usuario debe construir y del que sacar sus propias conclusiones y sensaciones.

El libro de Mark Frost La Historia Secreta de Twin Peaks demostró que el producto transmedia no iba a dar ansiadas respuestas a los cliffhangers de 25 años si no añadir más piezas en un puzle que los aficionados debían componer, junto con las publicaciones de los noventa: Diario secreto de Laura Palmer y  Mi vida, mis cintas- Autobiografía del Agente Cooper, ya mencionados en el post anterior. En octubre se publicará Twin Peaks: the final dossier y si algunos esperan respuestas a las preguntas que ha dejado la tercera temporada, es muy probable que se sientan decepcionados. Twin Peaks no es solo una serie con la que dejarse llevar en los momentos de ocio.

The Log Lady

Pero quizás el ejemplo más característico de esta ruptura de los límites del transmedia (y que fue la que me llamó la atención para escribir estos posts) es el blog-geocities The Search for the Zone . En la serie el personaje Bill Hastings cuenta con un blog y este ha acabado existiendo en “nuestro mundo”, en nuestro Internet, haciendo además homenaje a los primeros sitios web y a la estética de la Red en los años 90.

Las barreras se rompen en cuanto la publicación del texto forma parte de Internet y no del universo del canon. Se trata de metaficción. Si bien habíamos visto ejemplos como el blog del Dr. Watson de Sherlock el caso del blog de Bill Hastings es otra vuelta de tuerca más al concepto ya que puede funcionar independientemente de la trama principal. Ya que, de nuevo, quien busque en el blog de Bill Hastings respuestas a los huecos dejados por el devastador relato televisivo no las encontrará: The Search for the Zone es una recopilación de documentos sobre temas relacionados con la trama principal de Twin Peaks y que son otras piezas del misterio, pero que no lo resuelven de forma clara ni nos permiten revisitar a nuestros personajes favoritos.

Otro de los ejemplos que podríamos considerar “transmedia” en Twin Peaks: The Return son las escenas que se desarrollan en el Bang Bang Bar al final de cada capítulo de la temporada. A pesar de incorporarse en el relato audiovisual, también pueden funcionar de manera independiente. Estas escenas se dividen en dos partes:

  • Una conversación o situación vivida por los clientes del Bar, que no guardan siempre conexión con la trama principal. Podríamos considerar estas escenas “entremeses” o “sainetes” en clave esperpéntica en las pausas del desarrollo de la trama principal. Como mi colega Ibán Manzano ha apuntado en varios foros, estas escenas forman parte del misterio pero a nivel expositivo, siendo unas pistas más del misterio pero que no necesitan una resolución ni respuesta clara en el capítulo final.
  • Los “minutos musicales” que siguen a los “entremeses”  o transcurren en paralelo a estos y que no solo funcionan como alivio dramático, sino que son parte del misterio por la letra de la canción, la ambientación, tono… y que incluso funcionan como elemento metaficcional. Este es el caso de “Audrey’s Dance” en el que uno de los personajes más queridos de Twin Peaks de los 90 emula una de sus escenas más carismáticas de la primera temporada siendo presentada con el título que se dio a la canción en la BSO. Como en el caso de los “entremeses”,  la relación de estos minutos musicales con la trama principal debe ser interpretada por el “lector” de Twin Peaks.

En Twin Peaks no hay respuestas como tampoco las hay para todo lo que ocurre en nuestra realidad. La ruptura con el medio televisivo es total: el misterio que toma de base un medio empeñado en explicarnos el mundo esparce sus pistas por la literatura, Internet… y hasta la publicidad de la serie, que anuncia uno de los giros más inesperados de la temporada.  El transmedia aquí es utilizado no como un fin en sí sino como un medio para que el lector una los puntos.

But… Who is the dreamer?

Monicca Belucci in Twin Peaks Monica Bellucci in Twin Peaks Who's the dreamer

Esta frase pronunciada por Monica Bellucci (como Monica Bellucci) en un sueño de un personaje de Twin Peaks: The Return puede que sea la más significativa de toda la tercera de temporada y del “texto transmedia” Twin Peaks en conjunto.

Otra de las rupturas que han logrado David Lynch y Mark Frost con esta temporada es una ruptura significativa de la Cuarta Pared. Sin ser revolucionario en el medio (ya se ha roto la cuarta pared antes en televisión) sí lo ha sido en la forma y sobre todo, el significado.  Quizás quien mejor lo haya expresado ha sido el tuitero Ramón Torrente en esta sucesión de tuits:

Si bien David Lynch animaba a la audiencia de Twin Peaks: The Return a sumergirse en el universo bajo una inmersión total (a oscuras, con cascos, con el volumen alto…) en el capítulo 17 y penúltimo de la temporada sufrimos una ruptura en la que tomamos conciencia de las capas del sueño que es Twin PeaksEl rostro reflejado de Dale Cooper puede interpretarse como una metáfora del reflejo que provoca el visionado de contenidos audiovisuales en los nuevos dispositivos (ordenadores, tablets y móviles) y que aleja al espectador del relato. No parece coincidencia que justo después del momento en el que el rostro del personaje de Dale Cooper se refleje, este comente: “Vivimos dentro de un sueño” y minutos después: “Os veré cuando caiga el telón”. Sueña Dale Cooper, sueñan el resto de personajes, sueñan Twin Peaks David Lynch y Mark Frost, sueña la audiencia el sueño del sueño del sueño,  ¿quién nos sueña a nosotros? 

Twin Peaks no es ya un misterio transmedia sino toda una reflexión sobre representación y verdad, ficción y realidad en la época en el que hemos alcanzando el esplendor televisivo en lo que se ha llamado ‘Peak TV’ : si bien las espléndidas series actuales podrían estar actuando de anestésico para una ciudadanía ávida de respuestas en un mundo que es cada vez más difícil de explicar, Twin Peaks se ha desmarcado una vez más para rompernos los esquemas no solo en entretenimiento, sino filosóficamente, explotando nuestras ideas preconcebidas como la bomba atómica del capítulo 8.

Puede que el Regreso de Twin Peaks haya gustado más menos, o haya despertado desconcierto, pero dos cosas parecen claras después de su final: seguramente nos de conversación durante 25 años más, y se agradece que aún hayan creadores capaces de atreverse a desafiar el statu quo de la cultura popular.

Más sobre el autor

Veronica Guzman
Encontré en la Comunicación y Marketing en Medios Sociales el medio ideal para sacar partido a mi carácter multidisciplinar. Mi inclinación por la creatividad y la escritura encontraron la vía de escape perfecta en la ideación de estrategias y la edición para Medios Sociales. Y la Analítica y Monitorización me dieron la oportunidad de aplicar mis dotes de observación y pensamiento analítico. ¿La comunicación, para mí? Más que mi profesión, mi pasión.

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